La Habana, Cuba. – El navegante y explorador francés Jacques Cartier, nace en Saint-Malo, Bretaña, en 1491. Realizó tres viajes a América del Norte al servicio de la corona francesa, que le convirtieron en el primer explorador de esa nacionalidad en el Nuevo Mundo.

Fue el primer explorador del golfo de San Lorenzo (1534), el descubridor del homónimo río San Lorenzo (1535) y también comandante de la colonia de Charlesbourg-Royal (1541–42). Los mapas que realizópermitieron que el golfo y el río San Lorenzo apareciesen por vez primera en las representaciones cartográficas del mundo.

Cartier, en sus Relations (relatos o testimonios), fue el primer europeo, después del portugués Pedro Reinel (1504), en describir y nombrar esas aguas, sus orillas y visitar el territorio que él llamó, también por vez primera, Canadá. Algunos historiadores sostienen que es posible que llegara a la isla de Terranova durante alguna campaña de pesca antes de 1532, ya que la zona era conocida por los pescadores vascos y bretones. Otros también sugieren que podría haber participado en un viaje de exploración de la costa de Brasil de la flota normanda, con pabellón de Dieppe.

En 1532 —el año en el que el Ducado de Bretaña fue formalmente unido a Francia por el Edicto de la Unión— cuando estalló una guerra entre la corona de Portugal y los armadores normandos a lo largo de Brasil, Cartier fue presentado al rey Francisco I por Jean Le Veneur, obispo de Saint-Malo y abad del Mont-Saint-Michel, en Manoir de Brion. Le Veneur evoca los viajes que Cartier ya había hecho “Brasil y Terranova” como prueba de la capacidad de Cartier “de llevar los barcos al descubrimiento de nuevas tierras en el Nuevo Mundo”.

El rey había invitado en 1524 (aunque no formalmente encargado) al explorador florentino Giovanni da Verrazzano a dirigir una expedición a la costa oriental de América del Norte en nombre de Francia. (También se cree que Cartier podría haber acompañado a Verrazzano en esa expedición, que exploró la costa desde Carolina del Sur hasta Nueva Escocia e islas como la de Terranova.) Cartier, después de haber localizado la entrada al golfo de San Lorenzo en su primer viaje, abrió la vía navegable más grande para la penetración europea en América del Norte y realizó una estimación inteligente de los recursos de Canadá, tanto naturales como humanos, aunque con una exageración considerable de su riqueza mineral.

Si bien algunas de sus acciones con los iroqueses en el río San Lorenzo fueron deshonrosas, intentó al tiempo establecer amistad con ellos y con los otros pueblos indígenas que vivían a lo largo del río San Lorenzo, un preliminar indispensable para el asentamiento de Francia en sus tierras.

Cartier fue el primero en usar en documentos el nombre de Canadá para designar el territorio a orillas del río San Lorenzo. El nombre deriva de la palabra huron-iroquesa de “kanata”, o aldea, que fue interpretado erróneamente como el término nativo de las tierras descubiertas. Cartier usó el nombre para describir Stadacona, la tierra de los alrededores y el propio río. Y Cartier llamó “canadienses” (Canadiens) a los habitantes (iroqueses) que había visto allí. A partir de entonces el nombre de Canadá se utilizó para designar la pequeña colonia francesa en esas costas, y los colonos franceses fueron llamados canadienses hasta mediados del siglo XIX, cuando el nombre empezó a ser aplicado a las colonias leales en los Grandes Lagos y más tarde a toda la Norteamérica Británica.

Cartier no es estrictamente el descubridor europeo de Canadá, como este país se entiende hoy, una vasta federación “de mar a mar”. Las partes orientales ya habían sido visitadas por los nórdicos, así como por pescadores vascos, gallegos y bretones, y quizás por los hermanos Corte-Real y por Juan Cabot (además, por supuesto, de los indígenas que primero habitaron el territorio).

La contribución más importante de Cartier al descubrimiento de Canadá fue ser el primer europeo en penetrar en el continente, y, más precisamente, en la región oriental del interior a lo largo del río San Lorenzo.

Sus exploraciones consolidaron las reclamaciones francesas del territorio que más tarde sería colonizado como la Nueva Francia, y su tercer viaje produjo el primer intento europeo documentado de asentamiento en América del Norte desde los de Lucas Vázquez de Ayllón, en 1526-27. Jacques Cartier, muere en Saint-Malo, el 1 de septiembre de 1557.