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Una revolución dentro de la Revolución, así calificó Fidel el proceso por la igualdad de la mujer que comenzó aquel 23 de agosto de 1960 y del que el propio líder revolucionario y la sempiterna presidenta de la FMC, Vilma Espín, fueron los principales inspiradores.

Ese día nació una organización creada por mujeres, por voluntad expresa de ellas mismas.

Un suceso único en más de un sentido, pues la Federación de Mujeres Cubanas como se llamó a instancias de Fidel y Vilma, que la comandó desde entonces, devino gran fuerza movilizadora de amas de casa, campesinas, trabajadoras, estudiantes, combatientes y mujeres de todas las edades y credos, unidas en una organización y muy conscientes del rol que les concierne en la sociedad.

Siempre presentes

Hoy las cubanas cuentan con autonomía, y ello se refleja en los diferentes sectores de la sociedad. Con ejemplaridad las vemos delegadas, representando a la comunidad; en altos cargos de dirección; de cara al surco en la producción de alimentos; mayoría en el personal de salud, y entre los graduados en la educación superior; artistas, atletas, “aroma y escudo”, como las definieras Martí.

Es el ejemplo de Celia, Haydeé, Melba y Vilma, entre otras valiosas cubanas, el que irradia patriotismo en cada mujer de esta Isla, convertida en vanguardia de nuestro pueblo y su Revolución.

Asumir los desafíos en diferentes contextos de nuestra sociedad ha sido y es una característica esencial del trabajo de la FMC, organización que agrupa al 90% de la población femenina mayor de 14 años, y que a sus 66 años se vislumbra joven y vigorosa.

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