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La Habana, Cuba. Como consecuencia de las medidas del Gobierno estadounidense dirigidas a asfixiar la economía cubana, este lunes cesó el pago de remesas desde esa nación hacia Cuba a través de los 407 puntos de pago de la Western Union.

De esa forma, quedaron cerradas las vías oficiales y más seguras para el envío de remesas, desde Estados Unidos, por parte de quienes no pueden viajar con frecuencia a Cuba para apoyar con dinero a sus seres queridos o no desean valerse de terceras personas para ayudar a sus familiares.

En junio de este año, la Financiera Cimex SA (FINCIMEX), autorizada por el Banco Central de Cuba para realizar las operaciones de intermediación de ese flujo financiero, pasó a formar parte de la lista de entidades restringidas del Departamento norteamericano de Estado, en la que se incluyen, además, otras instituciones garantes de la soberanía nacional.

Mentiras, manipulaciones y coerción

Luego de integrar FINCIMEX la lista de entidades restringidas del Departamento norteamericano de Estado, el pasado 23 de octubre el Departamento del Tesoro anunció modificaciones a las regulaciones para el control de activos cubanos, lo que impediría las remesas a Cuba a través de compañías estadounidenses con licencias generales.

Para sacudirse culpas, el Gobierno de Estados Unidos argumenta que las remesas no se interrumpirían si Cuba aceptaba la imposición de establecer una red de pagos diferente a la actual, en menos de 30 días, fecha fijada para la entrada en vigor de las nuevas regulaciones.

Pero 20 años de equipamiento, preparación profesional y completamiento de la infraestructura de comunicaciones para lograr una red de pago capaz de sostener el alto nivel operacional de las compañías remesadoras internacionales, no es algo que se resuelva con un chasquido de dedos.

Medidas arbitrarias

Las plataformas de Fincimex poseen niveles de integración tecnológica y procesos logísticos fuertes en Cuba.

Ambos aspectos son conocidos por quienes diseñaron las nuevas regulaciones y eso evidencia la intencionalidad de interrumpir las remesas.

Desde 1998, cuando Fincimex firmó el contrato con Western Union, las remesas se pagaron en dólares y apenas tenían niveles operacionales. Fue a partir de 2010 que recibió una licencia para poder pagar en CUC, moneda de curso legal en Cuba, y desde entonces aumentó el flujo sostenido.

En octubre del pasado año comenzó la venta en moneda libremente convertible y Fincimex ofreció a las compañías remesadoras la posibilidad de dirigirlas a cuentas bancarias.

Western Union trabajaba en esa modalidad, ahora interrumpida por la arbitraria decisión del Gobierno de Estados Unidos.

Con información del periódico Granma.