Por: Alina Perera Robbio

La Habana, Cuba. – El Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, sostuvo en la mañana de este miércoles un encuentro con empresarios y personalidades de Italia, el cual estuvo timbrado por las cercanías y por la voluntad de materializar propuestas que tengan como escenario al país caribeño.

Los lazos que han nacido entre Cuba y quienes lideran negocios en tierra italiana sobrepasan lo tradicional, lo meramente económico, pues entre ambas naciones hay una cercanía que nace de lo cultural, de lo histórico, del conocimiento mutuo que marca a los dos pueblos.

La idea fue expresada en la mañana de este miércoles, desde el Palacio de la Revolución, por el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, durante un encuentro con empresarios y personalidades de Italia, el cual también estuvo presidido por el Miembro del Buró Político y Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz, así como por el viceprimer ministro y titular de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández.

«Muchas gracias por estar aquí», dijo a sus interlocutores el Jefe de Estado mientras los saludaba uno a uno en el Salón Portocarrero. Entre ellos, de los cuales casi todos han llegado a la Isla motivados por el interés de fomentar negocios, se encontraban Claudio Cardini, presidente del Grupo Daiquirí Tours; el embajador de la República Italiana en Cuba, Roberto Vellano; el Alcalde de Florencia, Dario Nardella; junto a otros amigos procedentes de la nación europea.

El Presidente Díaz-Canel dijo que el intercambio tenía lugar en un momento en que Cuba vive un conjunto de complejidades que han tenido repercusión en lo económico y en lo social, y que «tienen que ver mucho con la manera en que el país ha estado sufriendo todo un grupo de afectaciones económicas y financieras desde el segundo semestre del año 2019».

A partir de ese momento —explicó el dignatario— la Isla comenzó a sentir el embate de las 243 medidas que aplicó la administración Trump, las cuales estuvieron muy centradas en cortar todas las fuentes de financiamientos. El país ha sufrido en estos tiempos, apuntó el Jefe de Estado, persecución financiera, e incluso energética. Y en la escalada de agresiones, a principios de enero del 2020 —como recordó el mandatario a los visitantes— «Trump nos puso en la lista de países terroristas, lo cual nos cortó de entrada todas las fuentes de financiamiento de créditos bancarios».

Sobre esa lista, Díaz-Canel definió que se trata de un absurdo, de una lista espuria e injusta, porque «Cuba es un país que nunca —y todo el mundo conoce la educación humanista de Cuba— ha alentado acciones terroristas, y sí ha sido víctima del terrorismo que viene desde los Estados Unidos».

Sobre la guerra mediática hecha contra la Mayor de las Antillas, el Presidente subrayó que hay una Cuba en las redes sociales y en los periódicos que operan el linchamiento; y hay otra Cuba, como la que ahora visitan los amigos de Italia. Toda esa calumnia, razonó Díaz-Canel, «indudablemente complejiza nuestra situación».

El Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista habló también sobre la actual situación del Sistema Electroenergético Nacional; sobre los estragos que dejó la COVID-19 —de la cual Cuba emergió con vacunas, con ventiladores pulmonares y con otros esfuerzos propios. Y trajo a colación cómo fue que las brigadas médicas de la Isla ayudaron en otros puntos del planeta, incluyendo a Italia, en medio de una pandemia casi desconocida por aquellos días.

El mandatario denunció que las restricciones provenientes de las sanciones imperiales han seguido siendo «muy fuertes», pero que a pesar del oportunismo enemigo que nos negó hasta el oxígeno, a pesar de las adversidades, «vencimos la COVID-19; y eso nos permitió, a finales del 2021, reabrir nuestras fronteras, tratar, desde la nueva normalidad, de reiniciar la actividad económica y social».

A propósito del contexto de nuevas medidas que se han ido tomando en la Isla para revitalizar al país, y de la voluntad de seguir trabajando aun en medio de lo complejo, Díaz-Canel afirmó a los empresarios y personalidades de Italia: «Hemos planteado el interés y la posibilidad que damos a la inversión extranjera de participar en el comercio mayorista y minorista interno de Cuba».

A los visitantes dijo: «Que ustedes vengan con esa voluntad de hacer negocios con Cuba, de trabajar, de presentar proyectos, (…) dice mucho del compromiso que tienen con Cuba, de la comprensión que tienen hacia nuestra situación, y de los deseos de trabajar de conjunto. Para nosotros Italia es un socio comercial importante, es uno de los seis países con los que tenemos en Europa mayores relaciones comerciales, y es uno de los principales inversionistas del mundo europeo en Cuba».

Seguidamente comenzaron a expresar sus criterios y emociones quienes por estos días recorren diversos espacios de la Isla y traen propuestas en materia inmobiliaria, de la construcción, de agroecología, de arquitectura o del turismo. El Señor Claudio Cardini se dispuso a presentar a sus coterráneos, no sin antes confesar que su corazón le late muy fuerte por Cuba.

Se sumó entonces el señor Dario Nardella, el Alcalde de Florencia, quien habló del placer por estar en La Habana, y comentó su impresión por «la belleza, la cultura e historia» de la Isla: «Vamos a estar muy felices», dijo, de poder colaborar en lo turístico, «utilizando la cultura como gran puente».

Los emprendedores compartieron ideas timbradas por el cariño y el deseo de hacer buenas cosas en el país caribeño. Alguien dijo que en los momentos difíciles es muy importante la amistad. Se sumó otra voz del grupo de los visitantes: «No estamos aquí para criticar; estamos aquí para encontrar soluciones». Y ante ese concepto el Presidente Díaz-Canel comentó que «pueden criticarnos», que «estamos conscientes de los problemas que tenemos», que «cualquier crítica que nos enseñe la vamos a aceptar».

Hacia el final de un encuentro marcado por las cercanías,  el Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz, se refirió a la importancia de que «todos comprendamos que dentro de la estrategia de recuperación y desarrollo económicos del país, nosotros concebimos la participación extranjera».

El Jefe de Gobierno apuntó que a pesar de que la propaganda enemiga pinta a Cuba como una sociedad cerrada, «no hay temor al cambio» desde el país caribeño. Recordó entonces al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y su concepto de Revolución, compartido el Primero de Mayo del año 2000 en la Plaza. Volvió sobre la idea del líder histórico, de cambiar todo lo que deba ser cambiado.

A tenor con lo anterior, Marrero Cruz afirmó que «todos los proyectos, todos los programas que hemos estado anunciando, demuestran esa voluntad: No vamos a renunciar al socialismo, pero sí estamos perfeccionando nuestro socialismo, porque estamos viviendo tiempos diferentes. No vamos a cambiar las raíces y los cimientos que sustentaron desde un principio a la Revolución —que son de justicia social—, pero sí vamos perfeccionando los métodos, sin renunciar a que siempre esté en primera posición el Hombre, la persona por encima de todo».

El Jefe de Gobierno enunció: «Sí estamos haciendo cambios profundos; dentro de ellos, estimular la inversión extranjera, la participación extranjera». Y dijo por tal motivo: «nosotros le damos importancia a este tipo de encuentro».

Marrero Cruz habló a los amigos sobre «apoyar toda esa iniciativa de ustedes». Y declaró: «Van a contar en todo momento con el apoyo nuestro, y vamos a empezar a hablar de resultados, que es en lo que todos estamos interesados».

Como para colocar un acento en todo lo dicho durante la jornada de la mañana, el Presidente Díaz-Canel reiteró el agradecimiento por la voluntad de hacer, por lo interesante de cada propuesta; y mencionó el verbo trabajar, en aras de que los propósitos no demoren mucho en dar sus frutos.

Tomado del Sitio de la Presidencia de Cuba