La Habana, Cuba. – Poco les queda por hacer. Ahora, hicieron coincidir un nuevo aniversario del natalicio de Fidel Castro para anunciar la suspensión de los vuelos chárters a partir del 13 de octubre.

Festinado, el Secretario de Estado Mike Pompeo hizo el anuncio de la próxima eliminación de esos vuelos entre Estados Unidos y Cuba.

Otra vez sacaron el viejo y falso argumento de la ayuda cubana a Venezuela, una justificación que nos ofende por mentirosa, y al mismo tiempo insulta a la Revolución Bolivariana, que ha demostrado hace mucho valerse por sí misma.

Recordemos que a inicios de año suspendieron todos los vuelos chárter a los aeropuertos cubanos, excepto al de La Habana, y en octubre eliminaron los enlaces aéreos regulares a todas las provincias. Como esta, las anteriores han sido medidas que apuntaron contra la familia cubana.

Una vieja política

La llegada de la Administración Trump a la Casa Blanca significó el regreso de una política agresiva contra Cuba, que recuerda los tiempos de Reagan y los Bush.

Pero ni siquiera es retomar una actitud relativamente reciente, sino resucitar la centenaria apetencia esbozada desde la Doctrina Monroe, vestida hoy de Guchi y Prada.

Lo cierto es que en estos casi 4 años con Donald Trump en el poder, el bloqueo se ha recrudecido a niveles extremos. En vez de ocuparse de problemas domésticos, como el manejo de la nueva y mortal pandemia, el gobierno de Estados Unidos ha dedicado mucho tiempo a clavarnos más el cuchillo de la hostilidad.

De manera irracional vuelven una y otra vez sobre Cuba, que a contrapelo del cerco norteamericano, resiste día a día cada vuelta de tuerca.