La Habana, Cuba.- La vuelta de la derecha latinoamericana a los gobiernos de algunos de los países del área ha puesto en evidencia de manera veloz, que los sectores oligárquicos ligados al hegemonismo global no tienen nada que ofrecer a los pueblos.

Enredadas en destruir los modelos progresistas de desarrollo, tales administraciones no han ofrecido ninguna alternativa eficaz a favor de las aspiraciones de las grandes masas, aun cuando, al menos en Argentina, los cantos de sirena de la reacción local encontraron eco en el ejercicio del voto.

En apenas unas semanas, el gobierno de Mauricio Macri se ha entregado a una brutal ola de despidos y pactó con los fondos buitres que hace tiempo intentaban despedazar las finanzas nacionales.

En tanto, en Brasil, el golpista Michel Temer arremete contra los gastos sociales y las conquistas populares como pretendido programa oficial.

Para no perder de vista

De manera que con su nefasta e inmediata actuación, la derecha que hoy ejerce el gobierno en algunas naciones latinoamericanas está demostrando que no ha sido ni será nunca una alternativa compatible con las aspiraciones populares.

Dura experiencia para aquellos ciudadanos que, obnubilados por las campañas mediáticas reaccionarias, optaron por secundar a tales personajes y proyectos.

Por demás, otra lección se deriva de estos episodios para la izquierda local, y es la necesidad de no solo atender las urgencias materiales de los pueblos, sino además empeñarse en su concientización profunda y alejada de la repetición de consignas que se tornan huecas con el abuso, de manera que reconozcan siempre la virtud y la honestidad, y desdeñen la burda, engañosa y oportunista demagogia.