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La Habana, Cuba. – La Asamblea anual del FMI y el Banco Mundial, que se celebrará en Washington, tendrá una preocupación adicional cuando analice los pronósticos para un mundo desbalanceado y desigual, precisamente, por sus políticas.

A las calamidades de siempre, que otra vez sufrirán más los países del Sur, se añade ahora el desastre económico global que promete la obtusa política de Washington para el Medio Oriente. Concretamente, son los acontecimientos en torno a Irán los que hacen estallar las alarmas.

El bloqueo del Estrecho de Ormuz, ordenado por la Casa Blanca en respuesta a la estrategia iraní de impedir el paso a barcos petroleros para forzar así la detención de los bombardeos de Israel y Estados Unidos contra ese país, afectará al planeta.

Un reciente informe del Fondo Monetario Internacional aseguró que el crecimiento del PIB mundial sufrirá un retroceso, como consecuencia de esa guerra.

Menos un punto

Según las previsiones del FMI, si se prolongan las interrupciones en el suministro de energía como resultado de la guerra contra Irán, la expansión global podría desacelerarse.

Por ahora es seguro que el crecimiento de este año será de 3,1%, tres décimas porcentuales menos de lo esperado, lo que significará igual retroceso en comparación con el año pasado.

Pero el índice global podría descender a un peligroso 2% mientras sube la inflación, si el encarecimiento del precio del crudo sigue aumentando como resultado de la confrontación bélica.

Las secuelas se extenderán hasta el año que viene. Sin la guerra, las previsiones de crecimiento mundial se habrían revisado al alza, asegura el informe del FMI, lo que otra vez subraya la irresponsabilidad de la Casa Blanca al dejarse arrastrar por la política hegemónica de Israel… y por su propia y miope prepotencia.