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La Habana, Cuba.- Todo indica que las tensiones entre Estados Unidos e Irán se centrarán en el Estrecho de Ormuz, luego de que la falta de voluntad de Washington para una real negociación, y la negativa de Teherán a dejarse tratar como la nación derrotada que no es, frustraran las negociaciones entre ambos países, que apenas llegaron a comenzar cuando ya se estaban terminando, lógicamente, sin resultados que indicasen la conclusión de la guerra y, ni siquiera, la sobrevivencia de la tregua pactada algunas horas antes.

A poco de la medianoche de este lunes, Estados Unidos anunció que bloquearía desde esta jornada a todos los barcos que zarpen desde puertos iraníes o que se dirijan hacia ellos, en tanto la nación persa aseguraba que mantiene el control del Estrecho de Ormuz, y advirtiera que los buques militares que lo atraviesen “serán tratados con severidad”, aunque el paso estaba abierto para embarcaciones civiles.

Razones para el desacuerdo

Washington se negó a escuchar siquiera los puntos de Irán, en tanto pretende que esa nación renuncie a su producción de uranio enriquecido con fines pacíficos y quiere que reabra el Estrecho de Ormuz como si fuera una nación derrotada, cuando su resistencia fue la que forzó a la Casa Blanca a hablar de tregua y abrir espacio a la negociación… aunque fuera fingida.

Pese a que las conversaciones, celebradas en Pakistán, transcurrieron a puertas cerradas, trascendió que Teherán llevó una agenda de 10 puntos y Estados Unidos otra de 15, sin que Washington diera tiempo a establecer, al menos, un ambiente de confianza.

El bloqueo por Irán del paso en Ormuz se ha convertido en un dolor de cabeza para la economía mundial que subraya las malas decisiones de Washington, y concentra ahora el foco de la animadversión yanqui contra ese país.