Todo indica que las tensiones entre Estados Unidos e Irán se centrarán en el Estrecho de Ormuz, luego de que la falta de voluntad de Washington para una real negociación, y la negativa de Teherán a dejarse tratar como la nación derrotada que no es, frustraran las negociaciones entre ambos países.
El diálogo alegado por Washington y negado por Irán, esté o no en marcha, significa que las cuentas sacadas por Estados Unidos antes de emprender sus ataques junto a Israel, no estaban bien sacadas.
Entre los siglos XV y XVII, separando al Golfo Pérsico del Golfo de Omán, se encontraba el Reino de Ormuz, que dio nombre al estrecho que en la actualidad Irán mantiene bloqueado debido a la guerra con Estados Unidos e Israel.
La sobrevivencia de Irán y, más que eso, su capacidad militar para seguir respondiendo a los ataques de Estados Unidos e Israel, confirma lo que muchos advirtieron: el intento de descabezar el proceso iraní y propiciar su derrota militar podía significar el empantanamiento de los agresores, y extender el clima bélico al resto de la región.