La Habana, Cuba. – La vuelta atrás del gobierno de Ecuador con respecto a la entrega de sus armas de fabricación rusa a Washington para su remisión a Ucrania, resulte forzada o no, es un importante referente de que la política externa debe ser cuidadosa y leal en estos difíciles tiempos mundiales.

En efecto, el gobierno del recién estrenado presidente Daniel Novoa, miembro de una de las familias más acaudaladas del país, había indicado que las armas rusas en poder del país serían entregadas a los Estados Unidos a cambio de una renovación de los arsenales nacionales.

Y la oronda Casa Blanca ya había precisado que ese importante alijo terminaría en manos de Ucrania en su guerra inducida contra Moscú.

Solo que Ecuador violaría así el protocolo que prohíbe al comprador deshacerse de los pertrechos sin autorización del vendedor.

Otros asuntos

Desde luego, Moscú no solo recordó a Daniel Novoa los términos inviolables en torno a la venta de armas rusas a Ecuador.

A ello se unió la decisión rusa de cancelar las compras de plátanos a varios exportadores claves ecuatorianos de esa fruta, con lo que se cerró de golpe una entrada millonaria para ese sector agro comercial.

Rusia adujo contaminación de las ventas ecuatorianas de bananas con la mosca jorobada y, lógicamente, la alarma cundió entre los exportadores locales.

Finalmente el gobierno ecuatoriano debió razonar adecuadamente y no solo suspender sus planes con las armas rusas, sino además reiterar su neutralidad ante el conflicto militar en Ucrania y su no involucramiento en suministros indirectos de pertrechos bélicos cuyo movimiento unilateral es ilegal.