La Habana, Cuba. – Si alguien dudaba del fracaso de la arremetida militar estadounidense contra Irán, solo debe reparar en la estrategia retomada por Trump: volverá a poner el énfasis de la agresión en las sanciones económicas, lo que confirma los rumores a gritos que circulan hace rato acerca de la carencia de algunas piezas claves en los arsenales estadounidenses como los misiles, entre otras dificultades, mientras expertos israelíes expresan su admiración por la capacidad iraní de reponerse de los daños a su infraestructura militar luego de los bombardeos de inicios de año.
Con la misma expresión con que se vanagloria de las más feroces estrategias de destrucción, Trump ha dicho que lanzará contra Irán «la operación económica más aplastante jamás emprendida contra país alguno», mientras Teherán retaba con atacar los intereses de los países de la región que se sumen al bloqueo recrudecido por Washington.
Retroceso
Nadie espera que el incremento de las presiones económicas contra una nación sometida al desgaste bélico y humano sufrido por Irán tras años de asedio, resulte un paseo.
Analistas calculan que los bombardeos recientes han dejado daños valorados en más de 200 millones de dólares sin contar los de la infraestructura civil.
Pero esos expertos señalan en los años recientes, con el país ya sometido a sanciones, el gasto medio real percápita en Irán aumentó, y la redistribución de fondos permitió aligerar la carga de sectores sociales. Autoridades de Teherán han respondido a Washington que solo ha retornado a la misma estrategia aplicada inútilmente contra su nación desde los tiempos de Obama.
La jactancia de Trump, sin embargo, ha empeorado las cosas, al mostrar a un Estados Unidos derrotado que perjudicó la economía mundial, al provocar que Irán acudiera al cierre del Estrecho de Ormuz.