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La Habana, Cuba. – El Comandante Camilo Cienfuegos solo pudo disfrutar poco más de nueve meses la Revolución que ayudó a triunfar. Sin embargo, a pesar de ese corto tiempo dejó una huella profunda en el corazón de los cubanos.

Tenía solo 27 años cuando un accidente de aviación truncó su vida. Sus méritos militares hicieron que se le conociera como El señor de la Vanguardia y el Héroe de Yaguajay, pero más allá de su probado heroísmo, su simpatía personal, carácter jovial y posibilidad de acercarse a las personas le hizo poseedor del cariño popular.

Otro de sus atributos personales fue la lealtad a su país, por el que afirmó estaba dispuesto a cualquier sacrificio y también al líder histórico de la Revolución, Fidel Castro, sentimiento que expresó en múltiples ocasiones, lo cual era recíproco y se resume en aquella pregunta de ¿voy bien Camilo? A lo que con firmeza contestaba: Vas bien Fidel.

Luchador de raíz popular

Camilo Cienfuegos era un joven trabajador, de familia humilde. Su inconformidad con el régimen de Fulgencio Batista le llevaron a participar en acciones para combatir al tirano, las cuales le acarrearon cárcel y luego el exilio. Allí conoció los planes de una expedición y se sumó a la lista de revolucionarios del yate Granma.

Luego del triunfo de 1959 asume la jefatura del Ejército, defensor de la justicia social aseguraba que esa fuerza debía garantizar la seguridad del pueblo con la misma moral, voluntad y optimismo de la Guerra de Liberación Nacional.

Con el paso de los años cada cubano se ha formado su imagen de Camilo. Las anécdotas sobre su carácter firme y jovial han trascendido de generación en generación y lo más importante es que, como dijo el líder histórico de la Revolución Fidel Castro, en el pueblo hay muchos Camilos.