Con pasión e inteligencia, el escritor granmense Luis Carlos Suárez Leyva diserta acerca del papel de los intelectuales, maestros y promotores culturales en el reforzamiento de hábitos de lectura en niños, adolescentes y jóvenes.
Lo incentiva en todos los espacios artísticos o literarios en que le permiten comunicar ideas, deseos y exaltaciones. Este poeta, narrador y ensayista manzanillero, sostiene que, ante el avance de las tecnologías e Internet, la lectura de libros ha de insuflarse en las nuevas generaciones.
Nunca debe ser por espontáneo atractivo. La vocación y el ejercicio de enseñar y motivar ha de ser constante, refiere el autor de textos tan aplaudidos como Todo el mar era mío, Velas del Olvido hacia la nada o El Caballero de los pájaros.
Asevera que hay que crear esos estímulos por la lectura en el aula, la biblioteca, el parque o la casa amada. El lector va surgiendo.
Desafíos de la estrategia de lectura
Tras vigorosas reflexiones sobre intelecto, arte, comunicación y libros, y al cobijo de los árboles del patio de la casa natal del Padre de la Patria Carlos Manuel de Céspedes, el intelectual granmense Luis Carlos Suárez Leyva afirma que la pasión por la lectura se construye.
Dice que hay niños casi imantados por los textos escritos, pero son pocos; al resto de los humanos, se nos debe incentivar la lectura. Señala que una vez que se descubre el universo fascinante de los libros, inquietan, y es difícil que se puedan desprender de ellos.
Es tarea compleja pero cumplible, asevera quien ha pasado toda su vida adulta enseñando, escribiendo, comunicando en favor de la cultura, las tradiciones y la Patria.
Leer es cultivarse, es disfrutar de todos los ámbitos de la vida, indica el también profesor granmense.