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Ida Freund, nació en Viena, hoy Austria, el 15 de abril de 1863. Fue la primera mujer en convertirse en profesora de química en una universidad del Reino Unido. Una feminista activa, siempre apoyando el sufragio de la mujer, junto con Ida Smedley y Martha Whiteley, jugó un papel importante en la lucha de la mujer para su admisión en la Sociedad de Química. No vivió para ver este éxito, que se confirmaría en el año 1920, cuando la mujer fue admitida en dicha sociedad.

Además, fue conocida por su influencia en la enseñanza científica como profesora, por la publicación de dos libros sobre química muy importantes en la época y por el invento del tubo medidor de gas al que le fue puesto su nombre. Como curiosidad, también fue notoria la idea de enseñar la tabla periódica de los elementos con «cupcakes».

Su tío la enroló al Colegio Girton, Cambridge, para completar sus estudios (1869 se había convertido en el primer colegio para mujeres de la Universidad de Cambridge), decisión que, a Ida no le convencía, y a la que se opondría con tristeza. Con el tiempo, se fue adaptando a ese centro, su oposición inicial a la elección de su tío se fue debilitando hasta tal punto de estar a gusto en el colegio, tanto que, continuó con sus estudios en la universidad de Cambridge.

En 1886, consiguió diploma de honor en los Tripos de Ciencias Naturales. Tanto en Física como en Química lo hizo brillantemente en esas pruebas, y más considerando que había tenido que adaptarse en los estudios a un idioma que no era el suyo. Los Tripos eran unas pruebas que se realizaban por materia o categoría, muy duras y exigentes, y cuyo resultado marcaba el futuro profesional prácticamente de por vida. Pero, en ese año, las mujeres aún no podían recibir el grado universitario, podían acceder a sus exámenes, pero no recibir el grado (a partir de 1948 empezaron a recibir ese título las mujeres). A cambio, se les proveía de un certificado de competencia.

Tras su graduación, se convirtió en profesora en el Colegio de Enseñanza de Cambridge, en 1886. En esa época, a las mujeres no se les admitía en el Laboratorio Químico de la Universidad hasta que no aprobaran la primera parte de los Tripos, por lo tanto, Ida Freund era la responsable de la enseñanza inicial de laboratorio de casi todas sus estudiantes mujeres, cuya mayoría llegaban a su centro con poco o ningún conocimiento sobre Química.

En 1890, Ida sufrió un percance que derivó en la amputación de una de sus piernas. Las causas nunca estuvieron claras, aunque, finalmente, parece ser que se confirmó la teoría de un accidente de bicicleta, con la posterior implantación de una pierna artificial.

En 1897, organizó un curso de vacaciones para profesores de física en el colegio de Newnham, algunos de sus estudiantes que se encontraban ya trabajando como profesores se estaban quejando de la escasez e inferioridad de los aparatos que tenían disponibles para la enseñanza. Ida les enseñó como construir simples tipos de instrumentos que pudieran utilizar para sus labores de enseñanza. No fueron los únicos cursos que organizó para profesores, fue algo habitual durante su carrera.

Testimonios recogidos de algunos de sus alumnos que posteriormente se dedicaron a la enseñanza, destacan que su labor fue muy influyente a la hora de promover un auge de la mujer en los sectores académicos y de investigación. Tenía un carácter fuerte, y se esforzaba por motivar a sus alumnos. Antes de las pruebas de los Tripos, solicitaba a sus alumnos que realizaran algún estudio especial, algo que veía importante de cara a esas pruebas.

Puede que a nivel internacional o incluso nacional no tuviera gran influencia a corto plazo, ya que, se dedicó a ayudar, formar, preparar a una generación de alumnos a la que quiso inculcar sus conocimientos y sus valores. Pequeñas mejoras son las que contribuyen a mejorar el sistema, y esa generación de estudiantes que aprendió con sus valores harían lo mismo con las generaciones restantes.

Ese mismo año, consiguió una promoción como profesora de Química en Newnham, puesto en el que se mantuvo hasta que se retiró en 1913 por problemas de salud. Nunca dispuso de mucho tiempo para su labor de investigación, sus ocupaciones como profesora le absorbía casi todo el tiempo y energía, era mucho el trabajo que tenía que realizar, pues a la labor de enseñanza habitual de una profesora había que sumarle el tiempo y sacrificio que tenía que dedicar a aquellas chicas que merced a la injusta situación de la época llegaban a su centro sin conocimientos químicos. No pudo cursar ningún máster y doctorado, pero sí logró publicar un artículo y dos libros de cierta trascendencia en su época.

Moría en el año 1914 tras una operación, y en honor a esa gran mujer se creaba la Fundación Memorial Ida Freund, con el objetivo de fomentar una mayor participación de las mujeres docentes en las ramas científicas, fundación que aún existe.

Como método de enseñanza para los alumnos, le dio un toque a la tradicional tabla periódica de los elementos de Mendeléev. Consideraba que, para trabajar con ese sistema, se requería extensos conocimientos de química, así como una gran dedicación de tiempo. Su idea fue crear algo más sencillo e intuitivo, que, aunque no pudiera usarse prolongadamente en el tiempo, sirviera a sus alumnos para comprender el sistema de Mendeléev.

Esta tabla periódica estaba formada por una tabla, cuyas divisiones en horizontal y vertical estaban realizadas con roca de Edimburgo. Los números estaban hechos de chocolate, y los elementos eran pasteles congelados, cada uno mostrando el nombre y número atómico dentro del hielo. Los átomos sin valencia eran redondeados, los de una valencia tenían una esquina saliente, los de dos valencias dos salientes, los de tres, tres, etc. Los alumnos participaron en esa construcción.

En otro grupo de estudio, dispuso grandes cajas de chocolate, cada una con la biografía e imagen de algún químico famoso.

Ida Freund, murió en Cambridge, Inglaterra, Reino Unido, el 15 de mayo de 1914.

Referencias