La Habana, Cuba.- El asalto y secuestro de tanqueros con petróleo venezolano se ha convertido en otra modalidad de la guerra sucia que, sin ataques bélicos directos, emprende la administración Trump contra Caracas.
Al estilo de las leyendas de corsarios y piratas, los marines que ilegalmente patrullan las aguas caribeñas acompañados de otros efectivos han atacado e incautado ya dos embarcaciones con crudo venezolano, y el domingo iban en persecución de una tercera, según fuentes estadounidenses.
La “explicación” en las amenazas de Donald Trump de que se trata de “petróleo sancionado”, o que “es de Estados Unidos”, alude a las ilegales medidas coercitivas unilaterales con que el Imperio quiere sojuzgar al mundo. Pero también pudiera referirse a la nacionalización de una industria petrolera que se forjó desde inicios del siglo pasado con la intromisión de compañías estadounidenses que se llevaban los mejores dividendos… pero es de Venezuela.
Debates en la ONU
Los inéditos atracos en alta mar a buques en listas negras de Estados Unidos estarán este martes en los debates del Consejo de Seguridad, según se ha anunciado.
Las medidas coercitivas como estrategia constituyen otro desacato de la administración Trump al Derecho Internacional, y afectan a más de 30 naciones sancionadas ilegalmente por Washington y otros actores del Primer Mundo, aunque Estados Unidos lleva la voz cantante.
Debe esperarse que la ilegitimidad abusiva de esa política de dominación esté en los análisis del máximo ente de Naciones Unidas, así como el peligro latente de una agresión militar directa contra Venezuela que preocupa fuera y dentro de los propios Estados Unidos, donde encuestas revelan que la mayoría de los ciudadanos se opone a una guerra convencional.
El poder de veto impedirá que se adopten medidas contra la Casa Blanca, pero el análisis debe constituir otro elemento de presión que detenga una peligrosa agresión militar directa.