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La noticia impactó al joven bayamés Pablo Martí Zamora: se prepararía en Alemania como operario en tornería, máquinas y herramientas. Tras un intenso período teórico-práctico, en los años 80 del pasado siglo, se diplomó con calificaciones de excelencia. hoy reconoce que su horizonte profesional fue exigente y venturoso.

Comenta que para esa época la industria nacional agropecuaria había alcanzado proyecciones estratégicas y él optó por engrosar la plantilla de los famosos talleres granmenses 26 de Julio.

Dado su elevado perfil técnico, a Martí Zamora se le confió un torno mecánico de tecnología soviética, distinguido por su potencia y precisión. Afirma que con él ha trabajado 40 años.

Subraya conocer al dedillo sus piezas, a tal punto que descubre, aún sin ser tan evidente, cualquier imperfección en engranajes y poleas, el selector de velocidad o los mecanismos de avance.

Taller de maquinado

A diferencia de antaño, la empresa Talleres agropecuarios de Granma, adjunta al Grupo de Logística del Ministerio de la Agricultura, no desarrolla un amplísimo abanico productivo. Las carencias energéticas y de materias primas han provocado que sus ciclos de elaboraciones se vean restringidos.

Lo asegura el tornero Pablo Martí Zamora. En el área de maquinado se le considera un operario muy eficiente y voz de la experiencia, admite el ingeniero Raúl Rubán Rodríguez, director general de la entidad metalúrgica bayamesa.

Esas consideraciones de sus colegas, resaltan su calidad y dedicación laboral, a las que hace mucho había incorporado su afán pedagógico.

Cuentan que el sexagenario obrero, es también pertinente formador de nuevas generaciones de torneros. Al lado de Martí Zamora, en la espaciosa nave-taller, se ve a ágiles, atentos y confiados trabajadores que fueron sus aprendices.

Cumplir pedidos

Los avatares económicos de Cuba inciden en que algunas de las áreas de la empresa de Talleres agropecuarios de Granma estén en silencio mecánico. Pero otras, a fuerza de innovación y destrezas trabajan con eficacia en los encargos productivos que les llegan.

A ese necesario ritmo industrial contribuye el tornero bayamés Pablo Martí Zamora. Con paciencia asiática y metales diversos, logra engranajes, tornillos, ejes, cilindros y rodillos.

En su entorno se escuchan golpes sobre hierros y se ven chispas de soldadura. Y también el menos ruidoso torno mecánico. Los obreros tienen en común que portan gafas de seguridad, guantes y adecuada ropa.

Son los que han confeccionado hornillas para cocción con carbón, terminado hornos y tolvas para molinado y secado de arroz, arreglado maquinaria para riego y turbinas extractoras de agua. Ejemplo sobre el ejemplo.