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El disco cubano La rumba soy yo cumple 25 años con el premio Grammy latino al mejor álbum folclórico. Desde entonces, constituye la mayor satisfacción para quienes aportaron el repertorio de la obra producida por la musicóloga Cary Diez y el reconocido instrumentista, Joaquín Betancourt.

Hoy consolida el orgullo de los rumberos cubanos porque cada pieza musical resultó una instrucción para las agrupaciones que cultivaban el género en varias provincias.

Con el lauro internacional, la casa discográfica Bis Music demostró profesionalidad, rigor artístico y pasión por la sonoridad que nació en la periferia de las ciudades.

Así, agrupó a quienes mezclaron ritmos africanos, españoles y criollos con el repique del quinto como un llamado a reverenciar la rumba, esa que realzan agrupaciones como los Muñequitos de Matanzas y Rumbatá.

Necesaria puesta en escena

Al calor del XXV aniversario del premio Grammy latino que ganó el disco La rumba soy, el hallazgo de sus 15 temas en plataformas de música en línea resulta casi nulo.

Lamentable por el esfuerzo de tantos valiosos artistas y porque en Cuba, la divulgación en la radio tampoco permite el disfrute del género con frecuencia.

La interpretación de los Muñequitos de Matanzas, Yoruba Andabo, Clave y guaguancó, además de Los Papines y solistas como El Indio, Haila, Mayito Rivera, Isaac Delgado, Aramís Galindo, el violín de Lázaro Dagoberto González y la guitarra de Alejandro Valdés, imprimen el sello cubano ciento por ciento.

¿Y qué decir del inolvidable Tata Güines? En su categoría todos ofrecieron la mejor inspiración, la sabiduría y el deseo de mantener en alto el respeto por la que muchas denominan: su majestad la rumba.