Los efectos nocivos del tabaco afectan de la cabeza a los pies, pues está demostrado que daña a casi todos los órganos del cuerpo. Su consumo causa la mayoría de los casos de cáncer pulmonar y se ha asociado a muchos otros tipos de enfermedades malignas, como las que afectan al cuello del útero, la boca o el riñón.

Otros riesgos que ocasiona son los accidentes cerebrovasculares y afecciones cardiovasculares, la bronquitis, el asma y dolencias respiratorias como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

Se suman el bajo peso al nacer, aborto espontáneo, infertilidad y otros. Según la Organización Mundial  de la Salud,  quienes empiezan a fumar  en  la adolescencia y siguen haciéndolo durante 20 años o más vivirán unos 25 años menos que quienes nunca hayan llevado un cigarrillo a la boca.

Pensar en los beneficios

Es difícil abandonar el tabaquismo, pero se logra. Estos datos harán pensar en los beneficios que obtiene. En dos horas no hay Nicotina en el organismo y en 12 se elimina el Monóxido de Carbono y mejora la función respiratoria.

En dos días los derivados de la Nicotina son eliminados y se recuperan el gusto y el olfato; en las primeras semanas aumenta la función respiratoria.

A los dos meses mejora el suministro de sangre a manos, piernas y otros órganos; después de tres meses los pulmones comienzan a trabajar normalmente.

Al año el riesgo de padecer enfermedad coronaria disminuye a la mitad; entre cinco y 10 años la posibilidad de enfermar de cáncer de pulmón se equipara con la de los no fumadores.

Entre 10 y 15 años el riesgo relativo de morir por cáncer se equipara al de aquellos que nunca han fumado. Piensa, puedes lograrlo.

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