Por: Marilys Suárez Moreno
Aquella fue una entrevista difícil, pero necesaria. Tres grandes jefes revolucionarios: Martí, Gómez y Maceo se habían dado cita en La Mejorana.
Corría el cinco de mayo de 1895, cuando tuvo lugar la famosa y controvertida reunión en aquel ingenio oriental. El Maestro le había escrito al General Antonio su deseo de verlo y éste le anuncio su pronta llegada, pues no andaba lejos con sus fuerzas.
Al filo del mediodía de ese día cinco, Maceo, montado en brioso caballo, salió a buscarlos y juntos fueron hasta el ingenio, donde ya se preparaba una comida en honor de los dos importantes jefes mambises.
Debitan manejarse diferentes criterios relacionados con la estructura definitiva del combate anticolonial, las de Maceo y las de Martí y Gómez.
Entre acuerdos y discrepancias
Hubo algunos puntos en desacuerdo desde el inicio. Maceo desestimaba la idea de formar un gobierno, pues creía que todo debía empeñarse en la acción guerrera.
Otro tema virulento a discutir por los tres jefes de la Guerra Necesaria reunidos en La Mejorana fue el de los mandos militares y los delegados revolucionarios, así como sobre la marcha futura de la guerra apenas iniciada.
Probablemente se puso sobre el tapete la necesidad de la invasión a Occidente. Martí no aceptó que el mando civil quedara supeditado al militar. Hubo muchas otras discrepancias.
El General Maceo creía que todo debía de ponerse en función de la guerra en Oriente y demandaba que Martí se trasladara a Nueva York para activar el suministro de pertrechos .El acuerdo final fue llevar la guerra a toda la Isla.
Una pérdida invaluable
Finalmente se decidió que Maceo mantuviera la suprema autoridad en Oriente, proyectando y dirigiendo las operaciones en la provincia.
Gómez y Martí continuarían las acciones para cumplimentar su plan de invadir el Occidente. Martí, quien quedó como jefe supremo de la revolución no se opuso a la idea de trasladarse a Nueva York si era necesario, pero nunca antes de haber entrado en algún combate.
La despedida en La Mejorana fue fría, pero en su marcha hacia Bayamo, Martí y Gómez se cruzaron con las tropas del General Maceo nuevamente y se cuenta que fueron vitoreados por estas con entusiasmo indescriptible.
Días más tarde la revolución del 95 tuvo una pérdida invaluable: El 19 de ese mes de Mayo, caía en combate José Martí, el artífice de aquella Guerra Necesaria.