Compartir

El 14 de marzo abrió el Espacio Cultural y Creativo La Manigua, donde ahora vive para todos los tiempos el animado Elpidio Valdés y su tropa de mambises acompañados por el autor Juan Padrón.

Ubicado en unas naves otrora almacenes en la barriada de La Timba, cercano a la Plaza de la Revolución, su objetivo es que el icónico personaje siga interactuando entre generaciones de cubanos como lo ha sido hasta ahora.

Fue en 1970 cuando en el semanario Pionero apareció por primera vez Elpidio Valdés en forma de historieta; con el transcurso del tiempo llegó a las pantallas cubanas en forma de dibujo animado ganando la admiración y el respeto de todos los cubanos.

Para la escritora Marilyn Bobes, no existe nadie en la Isla que no conozca al simpático y ético personaje símbolo de la rebeldía mambisa durante las guerras de independencia de Cuba contra el ejército colonial español.

¡Al Machete!

El Centro Cultural y Creativo La Manigua abre al público los sábados, de 10:00am a 6:00pm, con una programación que incluye audiovisuales y talleres con diversas técnicas de animación, entre otras actividades.

Su directora, Silvia Padrón, hija del autor de Elpidio Valdés, anunció que de lunes a viernes la institución se propone desarrollar proyectos comunitarios y así se mantiene activa más allá de la programación cultural ampliada e inclusiva que busca ofrecer cada sábado.

Se realizarán también talleres de animación, fotografía, robótica, audiovisual, de manera que sea espacio de creación infantil, mientras en otra nave vayan sucediendo conciertos, espectáculos de danza y de teatro hecho por niños y para los niños.

El Centro Cultural y Creativo La Manigua, albergará otros proyectos comunitarios en el futuro, según la disposición de los recursos.

¿Quién llamaba a Elpidio Valdés?

Ese es el nombre de la exposición con la cual se abren las puertas el Centro Cultural y Creativo La Manigua, dedicada a los 55 años de Elpidio Valdés, el más icónico personaje de Juan Padrón.

La directora, Silvia Padrón, comentó a la periodista Lied Lorain que la muestra debía ser de atmósfera, interactiva, donde se llamara la atención sobre el coronel mambí y, al mismo tiempo, novedosa para que los niños disfrutaran desde la misma entrada a la exposición.

Así es como la nave principal es realmente un espacio de juego por el cual los pequeños corren, ríen, juegan, se hacen fotos, aprenden y hasta llegan a concebir guiones de un animado.

Asimismo, pueden interactuar con un tutorial para hacer sus propias escenas con técnicas de animación de la época en que surgió Elpidio Valdés y armar sus personajes favoritos en grandes rompecabezas.

Por Roger Ricardo Luis