La Habana, Cuba. – Si un pelotero anda sembrado en la afición beisbolera de estos tiempos por talento, historia escrita y su fidelidad a su terruño espirituano es Frederich Cepeda.

Recientemente, el jardinero de los Gallos y de nuestras selecciones nacionales, cumplió 42 años y lo hizo bien arriba, pues su equipo manda en la actual temporada y él sigue estando entre los mejores bateadores de la Serie.

Sin embargo, a la mente de todos cuando hablamos de Cepeda vienen dos momentos claves: aquel batazo en el primer Clásico Mundial ante Japón en la final, que sirvió para pegar a Cuba en el marcador; o el desafiante ponche frente a Oscar Gil en la discusión del cetro nacional del 2002, con las bases llenas.

Con una vista privilegiada para discriminar lanzamientos, Cepeda es el pelotero que más ha logrado embasarse en la historia de la pelota cubana.

Una sonrisa feliz y siempre la verdad

Cuando el pasado viernes 8 de abril, Frederich Cepeda cumplió 42 años, no bastaron las felicitaciones de amigos y familia para un pelotero que desde niño dio señales de lo grande que sería.

Estuvo desde pequeño en Japón, fue el jugador más valioso de la única Serie del Caribe que ganó Cuba tras su regreso en este siglo al certamen y solo añora un título nacional, algo que no ha conseguido con Sancti Spíritus ni con ningún equipo al que reforzó.

Para el número 24 de los Gallos y los equipos Cuba nada hay más importante que hablar con la verdad, lo cual le ha buscado no pocas incomprensiones, aunque también mucho respeto entre directivos y jugadores.

Está consciente que los récords impuestos no los ha buscado, sino que son resultado de tanta perseverancia. Eso lo sabe para su familia y el pueblo. ¡Felicidades Cepeda!.