Limitado por las calles Cuba, Sol, Luz y Habana, el Convento de Santa Clara fue el primer hogar de la Orden de las Hermanas Pobres de Santa Clara en la mayor de las Antillas, orden fundada en el año 1212 en la iglesia de San Damián, en Italia.
Las clarisas, como se les conoce, llevan una vida de pobreza, oración, silencio y clausura; buscan la cercanía y la unión con Dios a través de la oración y la vida comunitaria.
En la edificación del Convento de Santa Clara, en La Habana, intervinieron artífices que sentaron las pautas de las construcciones de tapiales y, sobre todo, de las cubiertas de madera a modo de armaduras.
El más completo muestrario de este tipo de techos de los siglos XVII, XVIII y primero años del XIX de Cuba cubren sus espacios; los más altos muros de tapial protegen sus claustros.
Diferentes funciones
La casa de las clarisas amplió sus instalaciones según lo impusieron las necesidades y la cantidad de pensionadas o monjas que entraban a la Orden.
Se dice que el Convento de Santa Clara llegó a hospedar a más de 200 mujeres, lo cual explica que creciera hasta alcanzar los cuatro claustros que se visualizan hoy.
El emplazamiento inicial ubicó al Convento en la periferia de la ciudad, pero la acelerada expansión de la urbe ocurrida a partir del último tercio del siglo XVII terminó abrazándolo hasta concederle la centralidad urbana que ostenta en la actualidad, y que las monjas no deseaban.
La institución fue convento durante tres siglos, sede del Ministerio de Obras Públicas de 1925 a 1959, y más tarde, Centro Nacional de Conservación, Restauración y Museología, hasta 2012.
Un colegio
El antiguo Convento de Santa Clara es parte de un proceso permanente de crecimiento, asimilación, transformación y renovación.
En el año 2019, en el contexto de las celebraciones por el aniversario 500 de La Habana, quedó abierto al público el museo de la otrora Casa del Marino, ubicada en el segundo claustro; mientras que en abril del pasado año quedó inaugurada la fase inicial de lo que será el Colegio para la formación de las artes y los oficios de la restauración de Cuba y el Caribe.
Santa Clara renace como un centro de ciencia, tecnología e innovación de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana y tendrá la misión de desarrollar programas y proyectos de formación e investigación en las artes y los oficios artísticos.
Además, ofrecerá saberes de ciencia, aplicada a la conservación y la restauración de los bienes muebles e inmuebles.