El 13 de noviembre de 1696 surgió en Cuba la primera agrupación de extinción de incendios, ratificando en la actualidad la esencia de una tradición que ya arriba a los 322 años.

Con motivo del aniversario y las actividades que tienen lugar en Granma, el Capitán Diosbel Quiala, inspector de control estatal del Cuerpo de Bomberos del territorio, explicó que para ejercer la profesión debe predominar el sacrificio.

La preparación es vital y comienza antes de la ocurrencia de cualquier incidente, pues constituye la principal garantía de estar en condiciones físicas y psicológicas para enfrentar las múltiples situaciones en el terreno, recalcó Quiala.

Por el valor y noble ejemplo que la profesión representa, ser bombero figura entre los mayores sueños de los niños y es casi en el mundo entero, uno de los oficios más reverenciados por la sociedad.