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La Isla de Turiguanó, con sus casitas estilo holandesas, es uno de los lugares más bellos de la geografía de la provincia de Ciego de Ávila, con un entorno natural lleno de paz y armonía.

Ubicada al norte del municipio de Morón, tiene una extensión de unos 200 kilómetros cuadrados y pertenece al llamado archipiélago Sabana-Camagüey, comenta en sus Apuntes de hoy el investigador José Martín Suárez.

El nombre que dieron los primitivos a la ínsula fue usado por Sebastián de Ocampo en su bojeo a Cuba y así fue designado el punto geográfico en el mapa que se elaboró al efecto y se conserva en los Archivos de Indias.

Su topónimo aborigen se traduce como palma turi, que significa cielo, es fácil entonces comprender que Turiguanó es una palma altísima, una palma que se empina en dirección al cielo.

Bello e histórico lugar

Ubicada al norte de la provincia de Ciego de Ávila, la Isla de Turiguanó tuvo varios dueños, entre ellos usurpadores norteamericanos que introdujeron la cría de ganado Santa Gertrudis.

En ese incomunicado lugar habitaban explotados e infelices carboneros hasta que llegó el triunfo de la Revolución y el lugar fue visitado por Fidel, quien instaló allí un puesto de mando para la búsqueda de Camilo Cienfuegos.

En sus visitas, el Comandante en Jefe venía acompañado por Celia Sánchez, quien también disfrutaba de las bondades de la naturaleza y por su iniciativa propuso la construcción de viviendas diferentes, comenta en sus apuntes José Martín Suárez.

A finales de febrero de 1964 se inauguraba la comunidad con viviendas de techos rojos a dos aguas, de estilo holandés, a la que posteriormente se le llamó comunidad Celia Sánchez Manduley.