Granma, Cuba- La doctora Ana María Machado, su esposo, así como la hija de ambos -también médico-, sobrevivieron a la Covid-19, luego de recibir esmerada atención en centros de aislamiento en Bayamo.

La pediatra Ana María regresó de Angola a disfrutar de sus primeras vacaciones, pues cumple un contrato por tres años de servicios, y explica a Radio Reloj que al llegar la aislaron en Matanzas donde todos sus PCR fueron negativos.

Agrega la especialista que fue en Bayamo donde contrajo la enfermedad junto a su familia y fue ella quien lo pasó peor con fiebres muy altas, pérdida del olfato, paladar, muchos dolores de espalda y óseos en general.

Tras veinte días de haber resultado negativa a la Covid-19, la doctora Ana María Machado refiere que mantiene problemas con el olfato, algunos calambres, dificultades con la respiración al hablar, de momento siente taquicardias, aunque se recupera poco a poco.

Momento difícil

Cuando padeció la Covid-19, la doctora Ana María Machado se deprimió, tuvo la sensación de morir ante los escalofríos, altas fiebres que bañaban las sábanas de sudor, y estado general desfavorable.

La Pandemia no es un juego, es un enemigo invisible, hay que protegerse, precisa la pediatra, y da gracias a la atención que recibió en su país, donde el trato fue muy amable tanto en Bayamo como en Matanzas.

La doctora Ana María Machado ponderó la alimentación recibida en ambos centros asistenciales y reconoce el esfuerzo del Estado por garantizar la vida de los pacientes en medio de la situación que atraviesa la economía del país.

Esa bayamesa reconoce el altruismo del Gobierno cubano y lo compara con la precaria situación que se vive en otros países, donde la atención sanitaria es deficiente y la cifra de fallecidos asciende por la falta de atención especializada.

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