Pinar del Río, Cuba. – Aunque su piel aún muestra las huellas de un rash agresivo, Ashley Zamora Medina, de apenas dos meses de edad, es una vida salvada de las «manos» del Chikungunya gracias a los servicios sanitarios de Pinar del Río.
Tras un parto pretérmino y permanecer 12 días en el bloque materno- infantil del hospital provincial Abel Santamaría Cuadrado, para su ganancia de peso, regresó al hogar con su madre Angélica María; pero cinco días después ambas comenzaron con síntomas de esa arbovirosis.
La niña estaba somnolienta, no quería mamar, con fiebre alta y rash; y fue cuando volví al hospital y la ingresaron en Neonatología, explicó Angélica María.
Tuvo varias complicaciones desde ese momento: la piel se le puso muy mal, hizo una cardiopatía y una enterocolitis y estuvo 20 días mal, rememoró. Pero por los medicamentos, el empeño del personal médico en Neonatología y la lactancia materna exclusiva hoy tengo a Ashley aquí conmigo, destacó la joven madre mientras la amanta, ahora en el hospital pediátrico Pepe Portilla donde permanece debido a un catarro común.
Chikungunya en su etapa neonatal
Tanto en el “Abel Santamaría” como aquí los médicos y las enfermeras están pendientes todo el tiempo de los niños con arbovirosis, y estoy muy agradecida de eso, apuntó.
El Chikungunya en la etapa neonatal puede ser grave y afectar el cerebro o los intestinos y en ese último caso, puede provocar enterocolitis necrosante, aseveró la doctora Yudeski Serrano García, jefa del servicio de Gastroenterología y una de las que hoy labora en la sala de Primera Infancia.
De ahí la insistencia de que acudan a las instituciones sanitarias a tiempo, y, según el protocolo de actuación del Ministerio de Salud Pública, todos los menores de dos años con síndrome febril inespecífico y sospecha de arbovirosis serán ingresados para su atención y seguimiento.
Mientras Ashley se recupera otros niños libran en Pinar del Río la batalla contra el Chikungunya, un virus que demanda atención médica oportuna.