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La Habana, Cuba. – A pocos días de haber concluido la temporada ciclónica en el océano Atlántico, el 30 de noviembre último, el intervalo convencional de este año mostró un aumento en la proporción de huracanes de gran intensidad con uno de categoría 4 y tres de categoría 5 en la escala Saffir-Simpson.

De acuerdo con el profesor Luis Enrique Ramos Guadalupe, historiador de la Sociedad Meteorológica de Cuba, lo ocurrido parece reforzar la estimación de que en los últimos años no se constata un aumento en el número total de huracanes por temporada, sino en la cifra de sistemas de gran intensidad.

Aún está por ver si resulta una tendencia transitoria o es algo que apunta a hacerse permanente.

De igual manera, se abre la interrogante de si la variabilidad o el cambio climático tienen un papel determinante en el incremento de los sistemas extremos.

Un récord en la velocidad del viento

El análisis de la post temporada ciclónica de este año deberá ratificar o modificar datos como el registro de la sonda de caída libre, que en la mañana del 28 de octubre midió una racha de 406 kilómetros por hora, récord absoluto de velocidad del viento en un huracán: Melissa.

Señala el profesor Luis Enrique Ramos Guadalupe, historiador de la Sociedad Meteorológica de Cuba, que el pronostico estacional del Instituto de Meteorología previó 15 ciclones contra los 13 formados.

Asimismo, fue un acierto estimar en un 50 por ciento el peligro de que Cuba fuera afectada por, al menos, un huracán. Como mismo estimó en 75 por ciento la probabilidad de que, al menos, un huracán se originara e intensificara en el Caribe, lo cual, desafortunadamente, se cumplió con Melissa.

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