Hay hombres que no necesitan alzar la voz para dejar huella porque les basta con sostener la coherencia de toda una existencia para que su nombre quede asociado al sacrificio, la disciplina y la fidelidad a una causa.
Reinerio Legón García, espirituano de andar recio, pertenece a esa estirpe y más de seis décadas de trabajo al servicio de la Revolución lo han encontrado en distintas trincheras, siempre donde hiciera falta.
Habla con la serenidad de los hombres que han visto pasar los años sin abandonar sus principios y cuando menciona al General de Ejército Raúl Castro, lo hace con una admiración que no es circunstancial ni decorativa, sino arraigada.
Para él, Raúl no es solo una figura histórica, sino su máxima inspiración como revolucionario, el referente que le ha servido de brújula moral para sostenerse en los momentos más duros y para comprender que la firmeza también es lealtad.
Ejemplo a seguir
El espirituano Reinerio Legón ha sido militar, internacionalista en Angola y, en la actualidad, inspector del Ministerio de Trabajo, pero, más allá de cargos, lo que define su trayectoria es una ética sostenida en el tiempo y el cumplimiento del deber.
En su mirada hay respeto, pero sobre todo gratitud, porque cuando recuerda la trayectoria de Raúl, evoca al dirigente sobrio, disciplinado, consecuente, capaz de asumir responsabilidades enormes sin perder la sencillez.
Ve en él al hombre que supo conducir, ordenar, corregir y defender con esa autoridad que nace de hacer las cosas bien y de no pedir nunca a otros lo que uno mismo no está dispuesto a cumplir.
Hay en Reinerio algo de esa escuela de sobriedad, disciplina y convicción de que la Revolución se sostiene con conducta diaria; por eso lo suyo no es una admiración superficial, sino identificación profunda con una manera de vivir.