Las Tunas, Cuba. – El casi medio siglo de ejercicio profesional hace merecedor a Julio César Pérez Viera del Premio provincial a la obra de la vida Rosano Zamora Paadín 2022, que confiere cada año la Unión de Periodistas de Cuba en Las Tunas. “Siempre uno se siente bien cuando le dan buenas noticias”, expresó sonriente al comentar a Radio Reloj del momento en que conoció el veredicto del jurado, tras examinar los avales de la trayectoria iniciada en Radio Libertad desde su natal Chaparra, hasta el actual desempeño en Radio Progreso.

“Para este periodista de Mérito del ICRT, laureado con el Micrófono de la radio, “el mayor honor es haber entrevistado a Fidel en tres ocasiones, participar en varios actos y en la cobertura a su última comparecencia pública en Granma. Además lo satisfacen otras entrevistas a Raúl Castro, Vilma Espín, Juan Almeida y José Ramón Machado, y a casi todos los miembros del Buró Político, en los últimos 40 años.

Como colaborador de Radio Rebelde participó con Antonio Moltó en Hablando Claro y ganaron un premio. También define entre lo que más le impresionó el haber compartido micrófonos con Eduardo Rosillo, y Eddy Martin. “He sido un periodista no muy bien mirado por los jefes”. “¡Ponlo ahí!, ¡ponlo ahí!” -insistió-. “Sin embargo he sido y soy amado por el pueblo de Las Tunas.

A veces salgo de mi casa para llegar a la emisora que me queda a pocas cuadras y me paso hasta 2 y 3 horas cuando salgo a pie. “La gente va a donde estoy, vienen de los campos, me dicen problemas que tienen, y yo aunque no los escriba les ayudo en la solución o los envío con otros periodistas.

Le envié hace poco a Graciela un trabajador de un centro porcino de Majibacoa, que lo querían cambiar de puesto de trabajo para acomodar a otra gente, y cuando se publicó lo reincorporaron. “La mayor satisfacción es que el pueblo reconoce mi trabajo, la gente sin compromiso me halaga a diario.

Albert Blanco dio la noticia del premio en la narración de la pelota, y es increíble el alcance de esa transmisión porque me empezaron a llamar de los campos de Chaparra, Amancio, Jobabo, incluso personas a quienes no recordaba, y también de Granma y Holguín. El mayor premio que tengo es el del pueblo.

 Comienzo de la vida laboral

“Cuando iba a iniciar el preuniversitario hubo un llamado de Fidel por la necesidad de maestros primarios para las zonas rurales; como militante de la Unión de Jóvenes Comunistas di el paso al frente y me enviaron a un curso emergente de un año en la zona de Río Frío, en Guantánamo. “De ahí me fui a trabajar a Los Mameyes, en Manatí. Lo más significativo es que en el primer año Educación no me pudo pagar porque a los 16 años no tenía edad laboral; solo me pagaban el pasaje, y el otro dinero me lo daban mis abuelos, aunque después recibí el salario retroactivo. “Como procedo de una familia comunista hasta los dientes, no podía echar para atrás, hubo momentos de no querer seguir pero ya era un compromiso”, y solo problemas de difonía lo apartaron del aula en menos de tres años.

Vino después un curso para formar periodistas de todos los municipios, ” y dije es una buena opción, porque estaba sin trabajar ni estudiar, aunque pensé realmente que era para vender periódicos. “Nunca había pensado en el periodismo; creí que era para distribuir la prensa, que en mi pueblo lo hacía Juventino, y me explicó que la repartían en bicicleta, aunque ellos no habían solicitado ningún trabajador. “Después me seleccionaron junto a Raúl Martes, Rafael Quiroga, Oscar Peña, Osvaldo Grotestán y Roberto Doval, y Rosano Zamora nos dio el curso de un mes, en Arroyo del Muerto, Majibacoa. “Me enviaron de jefe de un centro de información en Chaparra, donde empecé el 20 de noviembre de 1972 un programa en vivo por Radio Libertad, sin ninguna experiencia.

Fue una prueba de fuego, y ahí fui tirando, pero a la semana inicié un boletín de corte crítico que lo nombré Cañazo, y de ahí vienen los problemas que me he buscado por ejercer la crítica. “A la gente le gustaba porque yo destacaba lo bueno, pero también los problemas de la zafra en los cortes y el central, en la antigua región Menéndez; ahí contribuí a la creación del movimiento de corresponsales, muy fuerte en aquellos momentos.

“Una etapa linda de mi vida allá en Chaparra fue que además del programa y el boletín, casi todos días enviaba una información para el periódico Sierra Maestra y me la publicaban. Ese era mi mayor orgullo. También reportaba para la emisora Radio Victoria a solicitud de Ramiro Segura.

Periódico 26 y regreso a la radio

Pérez Viera se trasladó a Las Tunas en 1978, cuando surgió el Periódico 26, en el cual laboró más de una década, fue el primer presidente de la delegación de la UPEC, luego Secretario del comité de base de la Unión de Jóvenes Comunistas y del núcleo del Partido Comunista de Cuba (PCC). “En Período especial el diario se convirtió en semanario, Radio Victoria empezó a transmitir las 24 horas, y como yo tenía experiencia del medio me solicitaron trabajar de reportero en la emisora, y al poco tiempo asumí el núcleo y la Subdirección Informativa.

Julio César creó en Las Tunas la primera corresponsalía de Radio Progreso en el país, después de más de 5 años en la emisora anterior, con reconocida labor integral y en la crítica periodística y el programa de debate Primer Día, premiado en un festival de radio. Lleva casi 25 años en esa emisora nacional, pero constan además su trabajo para el periódico Granma, sin dejar nunca de escribir para la radio, pues -como asegura- “te conviertes en adicto de ese medio”. “Yo me fui enamorando de la radio porque desde que estaba en Chaparra para mí era un orgullo que me escucharan y me llamaran, como joven eso era un fenómeno, me hice muy popular.

“Cuando vine para Las Tunas me miraban con malos ojos por la sección Publicamos, que salía los fines de semana en 26. Me metí en el mundo de la investigación, en casos fuertes, y todos los días había análisis conmigo en el Partido, pero me sentía mal cuando no lo hacían. “Mi abuelo era el corrector mío, me decía en qué debía profundizar; aunque era semianalfabeto tenía mucha carretera, y aprendí de él que de un trabajo crítico tú debes tener un por ciento bajo la manga para la réplica, y -modestia aparte- nunca me pudieron ganar una batalla, ni me aplicaron ninguna sanción.

Un apelativo de humildad

“Los géneros que más me gustan son los de opinión y la entrevista; me llamaban en el Periódico 26 el periodista de piso de tierra porque si iba, por ejemplo, a un hospital entrevistaba a las auxiliares de limpieza, las cocineras; siempre he sentido admiración por quienes se sacrifican para trabajar y son las que menos ganan”.

Muestra de humildad y compañerismo de Julio César es el traslado en su auto particular de colegas durante coberturas, y a vecinos ante emergencias hacia instituciones de salud, incluso en horarios nocturno y de madrugada. Acumula más de 50 cursos y postgrados, siempre tiene uno o dos libros a la mano, y en más de una veintena de premios figuran la entrevista al Presidente fundador de Namibia, San Nujoma, al joven que salvó a Hugo Chávez, el último hombre que habló con Camilo, y el hombre pararrayos.

Respecto a la vida familiar comenta que de sus 5 hijos uno es Máster en Ciencias Militares, la hembra menor y un varón son médicos, la mayor es Radióloga y el otro ajedrecista.

Este consagrado profesional de la prensa impartió clases en la Universidad de Las Tunas a estudiantes de Derecho, y en la escuela del Partido, y -añade- “como no soy solo periodista de pluma participé en zafras del pueblo en siembra, limpia y corte de caña, en los territorios de Jesús Menéndez, Manatí y Jobabo, además de apoyar el fomento de planes vianderos.