Cuando el doctor en ciencias Carlos Díaz Barranco rememora los momentos en que coincidió en Camagüey con el General de Ejército Raúl Castro Ruz, los resume en una contundente frase: Raúl es de los emblemas más grandes que tenemos en Cuba.
Varias fueron las ocasiones en que Díaz Barranco tuvo la oportunidad de atender directamente a Raúl y a Vilma, a partir de sus responsabilidades, primero como líder juvenil, luego como Primer Secretario del Partido en la provincia agramontina y más adelante como rector de la Universidad.
Al referir algunas vivencias, recuerda que fue Raúl quien le encargó la honrosa tarea de organizar el tributo al teniente de navío Roberto Aguilar Reyes, caído en La Habana en cumplimiento del deber.
También evoca que, con anterioridad, durante el homenaje a los cubanos caídos en misión internacionalista en Angola, Raúl siempre insistió en ser muy sensibles con las madres y demás familiares.
Raúl, disciplina y sensibilidad
Entre las fotografías que el camagüeyano Carlos Díaz Barranco atesora de las visitas de Raúl a Camagüey resalta una en la que aparece saludando a un grupo de niños.
Y es que en ningún recorrido podía faltar el intercambio con los pioneros, pues el General de Ejército tenía plena certeza de que en ellos estaba la continuidad de la Revolución, comenta el entrevistado.
Asimismo recuerda que, cuando junto a grupo de compañeros se alistaba para partir hacia Angola en misión militar internacionalista, los alertó sobre el peligro de la guerra y la necesidad de evitarla, como siempre expresó Fidel.
Desde Camagüey Carlos Díaz Barranco reflexiona que la ilegítima acusación del gobierno de Estados Unidos contra Raúl revela lo que el imperialismo yanqui no soporta: la dignidad, la resistencia y la perseverancia de una pequeña isla dispuesta a defender sus símbolos y su independencia.