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El tejedor y comerciante francés Joseph Marie Charles, Joseph Marie Jacquard, nació en Lyon, Francia, el 7 de julio de 1752. Conocido por crear el primer telar programable con tarjetas perforadas (también invención suya), el telar de Jacquard.

En 1801 Jacquard inventó su famoso telar gobernado por un sistema de tarjetas perforadas, lo presentó en una exhibición industrial de Lyon en 1805. La invención se basaba en los instrumentos diseñados por Basile Bouchon (1725), Jean-Baptiste Falcon (1728) y Jacques Vaucanson (1740), todos ellos de nacionalidad francesa. El telar Jacquard es un telar mecánico que utiliza tarjetas de cartón con agujeros perforados, cada tarjeta corresponde a una fila del diseño. Se perforan varias filas de agujeros en las tarjetas y se encadenan en orden las numerosas tarjetas que componen el diseño del tejido.

Para comprender el telar de Jacquard, es necesario tener algunos conocimientos básicos de tejeduría. Hilos paralelos (la urdimbre) se extienden a través de un marco rectangular (el telar). Para la tela lisa, cada dos hilos de urdimbre se levantan. A continuación, se pasa otro hilo (el hilo de trama) (en ángulo recto con la urdimbre) a través del espacio (la calada) entre los hilos de urdimbre inferiores y superiores. A continuación, se bajan los hilos de urdimbre elevados, se elevan los hilos de urdimbre alternos y se pasa el hilo de trama por la calada en sentido contrario. Con cientos de esos ciclos, la tela se va creando gradualmente. Tejer patrones o diseños elaborados manualmente es un procedimiento lento, complicado y sujeto a errores. El telar de Jacquard pretendía automatizar este proceso.

Jacquard no fue el primero en intentar automatizar el proceso de tejido. En 1725 Basile Bouchon inventó un accesorio para telares de lizos que utilizaba una tira ancha de papel perforado para seleccionar los hilos de urdimbre que se levantarían durante el tejido. Concretamente, la innovación de Bouchon consistía en una fila de ganchos. La parte curva de cada gancho enganchaba una cuerda que podía levantar uno de los hilos de la urdimbre, mientras que la parte recta de cada gancho presionaba contra el papel perforado, que se enrollaba alrededor de un cilindro perforado. El telar de Bouchon no tuvo éxito porque sólo podía manejar un número modesto de hilos de urdimbre.

En 1737, un maestro tejedor de seda de Lyon, Jean Falcon, había aumentado el número de hilos de urdimbre que el telar podía manejar automáticamente. Desarrolló un accesorio para telares en el que la tira de papel de Bouchon se sustituía por una cadena de tarjetas perforadas, que podían desviar varias hileras de ganchos simultáneamente. Al igual que Bouchon, Falcon utilizó un cilindro (en realidad, un tubo perforado por los cuatro lados) para mantener cada tarjeta en su sitio mientras se presionaba contra las filas de ganchos. Su telar tuvo un éxito modesto; en 1762 se habían vendido unos 40 telares de este tipo.

En 1741, Jacques de Vaucanson, inventor francés que diseñó y construyó juguetes mecánicos automatizados, fue nombrado inspector de las fábricas de seda. Entre 1747 y 1750, intentó automatizar el mecanismo de Bouchon. En el mecanismo de Vaucanson, los ganchos que debían levantar los hilos de urdimbre se seleccionaban mediante largos alfileres o agujas, que se presionaban contra una hoja de papel perforado que se colocaba alrededor de un cilindro perforado. Concretamente, cada gancho pasaba en ángulo recto por el ojal de una aguja.

El control en el telar de Jacquard se realizaba mediante unas perforaciones en tarjetas o fichas de cartón, que permitían el paso de las agujas que movían los hilos, antes del paso de la lanzadera. La secuencia de tarjetas formaba un bucle cerrado para permitir la repetición del dibujo. Ese sistema permitía que incluso los usuarios más inexpertos pudieran elaborar complejos diseños.

El telar en sí no fue revolucionario, lo importante y el gran invento fue el sistema de tarjetas perforadas, que permitían el movimiento independiente de los hilos a través de unos ligamentos insertados en diferentes zonas del tejido. Cada tarjeta perforada correspondía a una línea del diseño, la suma de todas las tarjetas es lo que creaba el patrón. Cada perforación estaba conectada a un gancho (llamado Bolus) que se podía colocar en dos posiciones, arriba o abajo. Los ganchos se podían conectar con más de un hilo, de esa manera se repetía el patrón más de una vez. Su invento despertó mucho interés en Francia, en 1812 ya se habían vendido 11 000 unidades en su país y mil más en el resto de Europa.

Revolucionó radicalmente la industria textil ya que su sistema permitió que el trabajo de varios hombres lo hiciera solo uno. Y eso, claramente, no agradó a todo el mundo. Inicialmente sufrió el rechazo de los tejedores, que incluso quemaron públicamente uno de sus telares. Pero su protesta no sirvió para nada, la revolución no se podía parar. Declararon el telar automático Patrimonio Nacional y Jacquard recibió la medalla de la Legión de Honor y un acuerdo donde pactaron el pago de 50 francos al inventor por cada telar vendido.

El método de su telar se convirtió en el paradigma de la primera máquina computacional, desarrollada por Charles Babbage. También se empleó en múltiples equipos y maquinarias, como los pianos mecánicos, conocidos como pianolas y posteriormente en las computadoras de los años 40 a 60 como soporte para la entrada de datos y programas.

Joseph Marie Charles, murió en Oullins, Francia, el 7 de agosto de 1834. Seis años después, construyeron en Lyon una estatua en su honor, exactamente en el lugar donde un grupo de obreros quemó un modelo de su telar automático

Referencias