La Habana,  Cuba. – El matemático francés François Jacquier, nace el 7 de junio 1711 en Vitry-le-François, Francia, tomó el hábito de la orden de mínimos y éstos le distinguieron por sus conocimientos y sus virtudes.

La nombradía que Jacquier se adquiría era grande, todos los literatos hablaban de Jacquier. Supieron desde luego congeniar de tal modo que no hubo placer, trabajo, ni gloria que no fuese común a ambos; en una palabra, eran dos amigos y dos amigos tan íntimos que dieron mucho que admirar a cuantos los conocían y los trataban. Compusieron cada uno de por sí un comentario sobre Newton; hicieron luego una compulsa para no discrepar en sus opiniones y de ese modo consiguieron publicar un libro que reunía a lo sublime el orden y la claridad. Jacquier gozó de la confianza de los papas bajo cuyo pontificado vivió. El cardenal Alberoni le honró con su amistad, Benedicto XIV le dio a examinar varios proyectos sobre los canales de Rumania y Pio V le dispensó toda su confianza. Terminó su carrera en 1788: había sido socio de las academias de Berlín y de la de ciencias de París y de las principales sociedades literarias de Italia; y en fin la reputación de sabio que se adquirió dio margen a que el capítulo general de mínimos le nombrase para escribir la historia de aquella orden.

François Jacquier, muere el 3 de julio 1788 en Roma, actual Italia.