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Córdoba es la capital de la provincia de Córdoba, Argentina. Con una superficie de 576 kilómetros cuadrados, es la ciudad más grande del país. Asimismo, es la segunda más poblada del país. Su área metropolitana, el Gran Córdoba, integra localidades como Villa Allende, La Calera y Malvinas Argentinas, alcanzando una población aproximada de dos millones de personas. Se sitúa en la región central a orillas del río Suquía o Primero y es reconocida históricamente como «La Docta» o «La Ciudad de las Campanas».

Fue fundada por el sevillano Jerónimo Luis de Cabrera el 6 de julio de 1573 como un pueblo de españoles que sirviera de refugio contra los indígenas, y así poder desplazarse y comerciar libremente. La ciudad fue declarada capital provisional en dos ocasiones: la primera, en 1806, durante las invasiones inglesas al Virreinato del Río de la Plata y luego, en 1955, durante el golpe cívico-militar autodenominado Revolución Libertadora.

El ejido del departamento capital tiene la forma de un cuadrado de 24 kilómetros de lado, totalizando un área de 576 kilómetros cuadrados. Aunque la zona del conurbano de esa ciudad se extiende desde fines del siglo XX hasta las ciudades vecinas de Villa Allende, Saldán, Malvinas Argentinas, entre otras, configurando de ese modo al Gran Córdoba. El departamento capital limita al norte con el departamento Colón; y al este, oeste y sur con el departamento Santa María; estando rodeado antiguamente por el departamento Anejos.

Su perfil urbano es de edificios de altura media (11 a 18 pisos). En barrio Nueva Córdoba la altura de estos es mayor. La Torre Capitalina Radisson, con 128 metros (37 pisos), es el edificio más alto. Tiene distribución urbana centralista, siendo solo algunos los barrios con vida autónoma del centro y alrededores. Eso se observa en la organización de los recorridos de las líneas de colectivos, de las cuales casi todas concurren al macrocentro.

La ciudad es un importante centro histórico y turístico que combina arquitectura colonial, vida universitaria y belleza natural. Entre sus principales atractivos se destaca la Manzana Jesuítica, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, que incluye la Iglesia de la Compañía de Jesús, el antiguo Colegio Nacional de Monserrat y la Universidad Nacional de Córdoba, la más antigua del país y una de las primeras universidades de Hispanoamérica.

El casco histórico ofrece también joyas coloniales como la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción y museos como el Cabildo de Córdoba y el Museo Superior de Bellas Artes Evita. La ciudad es punto de partida hacia las sierras cordobesas, con acceso a destinos como La Cumbrecita, Villa General Belgrano y el Camino de las Altas Cumbres, que enriquecen su oferta turística con paisajes serranos, ríos y tradiciones locales.

Fue epicentro de acontecimientos de gran relevancia en la historia argentina durante el siglo XX: la Reforma Universitaria en 1918 durante el gobierno de Hipólito Yrigoyen, el golpe de Estado cívico-militar de 1955 autodenominado Revolución Libertadora que derrocó al gobierno de Juan Domingo Perón y la manifestación popular conocida como el «Cordobazo» contra el gobierno militar en 1969.

Córdoba está ubicada en la región argentina conocida como llanura pampeana, en el límite con las sierras Pampeanas, al pie del monte. La mancha urbana se extiende sobre ambas márgenes del río Suquía, cubriendo el territorio sobre la primera y segunda barranca. Esas son de loess y fueron erosionadas por el río en tiempos remotos, siendo su relieve ligeramente ondulado. En el trazado urbano se mezclan zonas llanas, pendientes suaves y colinas bajas.

La fundación de la ciudad de Córdoba tuvo como antecedente la orden que en 1571 el virrey del Perú, Francisco Álvarez de Toledo, impartió al recién nombrado gobernador del Tucumán, Jerónimo Luis de Cabrera —quien hasta ese momento había servido al ejército real español— encomendándole poblar y fundar en el valle de Salta en la parte y lugar que le pareciere mejor convenir, un pueblo de españoles para que de estos reinos del Perú se pueda entrar a dichas provincias sin el riesgo y el peligro que hasta aquí, y de ellas salir a estos reinos a contratar y mercadear.

Cuando Cabrera partió de Potosí, en julio de 1572, debió optar entre seguir las claras directivas del virrey o acatar la voluntad de Francisco de Aguirre —quien había sido gobernador del Tucumán y también el fundador de la ciudad Santiago del Estero— y que lo instaba a proseguir el plan de conquista del sur. Cabrera eligió esto último. La expedición de conquista, de más de un centenar de hombres, ingresó en el territorio que estaba habitado por los aborígenes comechingones, que vivían en comunidades denominadas ayllus y encontró un río al que Cabrera llamó San Juan —hoy Suquía—, ya que el día 24 de junio la Iglesia conmemora a San Juan el bautista.

Cabrera fundó Córdoba el 6 de julio de 1573 con el nombre de Córdoba de la Nueva Andalucía, posiblemente en homenaje a los ancestros de su esposa, oriundos de la homónima española. La fundación se realizó en la margen izquierda del río, en un paraje llamado Quisquisacate, nombre puesto por los indios a la confluencia de dos ríos, en lo que hoy son las barrancas del barrio Yapeyú, al noreste de la actual área central. En el mismo acto, hizo labrar el acta fundacional por el escribano Francisco de Torres y determinó el escudo de armas de la ciudad.

Cabrera buscaba dos objetivos. Uno de ellos era disponer de una salida a «La Mar del Nord«, es decir al océano Atlántico, ya que creyó que la laguna de Mar Chiquita era una bahía de este océano; y también intentó fundar otra ciudad a orillas del río Paraná. El segundo de los objetivos era la fabulosa Ciudad de los Césares.

Según datos del Archivo Histórico, después de cuatro años de fundada la ciudad, en 1577, las autoridades, una vez retirados los aborígenes, resolvieron el traslado de Córdoba a la margen sur del río Suquía o Primero, y el entonces teniente gobernador don Lorenzo Suárez de Figueroa trazó el primer plano de la ciudad, de setenta manzanas en damero. El documento da cuenta de una ciudad con diez cuadras de largo y siete de ancho. En la imagen puede verse que los solares estaban divididos en cuatro. Esto regía para los vecinos, dado que los terrenos de las órdenes religiosas no estaban divididos.

En 1580 comenzó la construcción de la Catedral de Córdoba, finalizada en 1758. En 1599 se instaló la orden religiosa de la Compañía de Jesús y de esta manera Córdoba pasó a ser el punto central de tareas de evangelización de los padres jesuitas en América del Sur.

Referencias

 

7 de julio.