La Habana, Cuba. – Es para mí un privilegio que, además de un extraordinario cuadro revolucionario, sea un hermano, dijo Fidel sobre Raúl, al reconocer en él los méritos ganados en el enfrentamiento a la dictadura batistiana y luego en la conducción de un proceso radicalmente transformador de la sociedad cubana.

Por eso hoy, cuando el General de Ejército Raúl Castro cumple 91 años, resulta ineludible honrar a quien es referente de la épica revolucionaria de Cuba.

Mostró su temple cuando portó la bandera nacional al frente de una manifestación universitaria que organizó el simbólico entierro de la Constitución del 40, tras el golpe de Estado de Batista.

Combatió en las acciones del 26 de julio organizadas por Fidel. Supo de prisión y exilio; se sumó a la expedición del Granma y en las serranías orientales fundó el Segundo Frente del Ejército Rebelde.

Eterno fidelista

Lazos de sangre unieron a Fidel y a Raúl, pero también los mismos principios de ética revolucionaria y fe en la construcción de una sociedad socialista. Por eso, cuando el General de Ejército Raúl Castro asumió la misión de guiar los destinos de Cuba, lo hizo con la autoridad de sus méritos y sentido del momento histórico.

Durante 12 años al frente del Estado y del Partido, probó que, más allá de su capacidad como jefe militar, fue idóneo continuador del legado de Fidel como gobernante y líder político.

Dando muestras de madurez y valentía, eliminó trabas e impulsó necesarias transformaciones en el modelo económico y social cubano; tuvo un activo papel en el escenario internacional y llegado el momento dio paso a la renovación generacional.

Hoy cumple 91 años. Es el hombre a quien el pueblo llama simplemente Raúl, porque lo siente cercano y fiel.