La Habana, Cuba. – Contaba el Héroe de la República de Cuba, José Ramón Fernández que él fue de las primeras personas que conoció del desembarco mercenario por Bahía de Cochinos en abril de 1961.

Una llamada de Fidel al Campamento Militar de Managua, al sur de La Habana, lo puso en pie de guerra con la orden expresa del jefe de la Revolución de marchar con la Escuela de Responsables de Milicias de Matanzas a repeler a los agresores.

Desde antes y ubicado en el llamado Punto Uno, una casa del habanero barrio del Vedado, Fidel daba las primeras ordenes a los diferentes jefes militares, estando en sus manos toda la estrategia para derrotar a la Brigada 2506, armada, financiada y respalda por los Estados Unidos, en un empeño por destruir a la Revolución y que paso para el imperio de un sueño, a la pesadilla de la derrota en apenas 66 horas.

Recordaba Fernández, que ubicó su Puesto de Mando en las oficinas del central Australia, batey localizado a solo unos kilómetros del litoral de la Ciénaga de Zapata y desde donde mantenía constante comunicación con el Punto Uno, pero cuál no sería su sorpresa al ver llegar hasta ese sitio avanzado a Fidel al mediodía del 17 de abril, quien de inmediato impartió ordenes, recorrió el caserío y más intrépido aun, no demoró en avanzar hasta Palpite, un asentamiento de carboneros ubicado a poco más de dos kilómetros del borde delantero de la línea de fuego entre mercenarios y milicianos.

Conocedor de la Ciénaga de Zapata por sus constantes visitas a las obras sociales que allí desarrollaba la Revolución, Fidel delineo las diversas acciones para ir cercando a la fuerza mercenaria y arrollarla hasta el mar donde no tendrían escapatoria posible.

Con una visión integral de los combates, el líder de la Revolución impartió ordenes y movilizo fuerzas de diversas armas hacia la zona de operaciones, asestando duros golpes a los barcos de transporte, las líneas enemigas, la aviación mercenaria y los paracaidistas.

La zona oriental de la Ciénaga de Zapata también contó con la presencia de Fidel. El 19 de abril arribó al Helechal para dirigir personalmente la ofensiva final a Playa Girón.

Tan pronto llegó, traza el plan de cómo sería la ofensiva final: Hay que llegar a Girón y tomarlo antes de 72 horas, por cuestiones internacionales. Entonces se subió sobre un tanque de guerra y desde allí comenzó a hablarle a la tropa y a los oficiales reunidos.

El enemigo trata de reembarcar y simular ante el mundo que el ataque ha sido una comedia de nuestra parte. ¡No permitamos que escape uno solo de ellos!

¡Adelante!, ¡No nos detengamos hasta llegar a la playa! Si cae el primero, llega el segundo, si cae el segundo llega el tercero, pero se llega a la playa ahora mismo.

Que no se detengan los tanques hasta que las esteras se mojen con el agua de la playa, porque cada minuto que esos mercenarios estén sobre nuestro suelo entraña una afrenta para nuestra Patria

Incorporado a la tripulación de uno de los tanques, Fidel avanzó hasta el principal escenario de la agresión militar.

A las 5:30 de la tarde caía el último reducto de resistencia de la brigada mercenaria. El pueblo cubano bajo la guía y el ejemplo de Fidel propinaban a los yanquis su primera gran derrota militar en América Latina, de esa manera Playa Girón entraba en la historia.