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El dos de noviembre de 1930 nació en Santiago de Cuba, Renato Guitart, oficialmente inscrito como René Miguel Guitart Rosell; conocido por todos, y para beneplácito de su padre, como Renato.

Su nacimiento, aunque deseado, provocó inquietud a sus padres debido a una mancha roja debajo del ojo izquierdo y que tomaba parte de su mejilla.

Esto traería no pocas angustias que debió vencer al relacionarse con los demás niños, quienes lo observaban con algo de sorpresa y temor. La actitud de los padres y el carácter alegre y explosivo del niño, minimizaban este signo que lo acompañaría durante su vida.

Durante su niñez y adolescencia, Renato se dedicó con mucha responsabilidad a los estudios, y una vez finalizada su preparación en la enseñanza básica, la familia decidió enviarlo a estudiar comercio en el colegio La Progresiva, de Cárdenas.

Inquietudes políticas

El golpe de Estado ocurrido el 10 de marzo de 1952, protagonizado por Fulgencio Batista, conmovió hondamente la conciencia revolucionaria del joven que buscaba en la FEU un campo propicio para actuar.

Al acudir al lecho de muerte de Rubén Batista, Renato Guitart conoció a Fidel Castro Ruz y se convirtió en uno de los pilares del movimiento; fue de los pocos que tenía conocimientos de todos los pormenores de la acción del Asalto al Cuartel Moncada.

Renato fue quien elaboró para Fidel los planos del Cuartel, proporcionó datos sobre armas y efectivos; viajó a La Habana en busca de armamento y municiones; así como organizó el traslado de estos hasta la Granjita Siboney.

Como jefe de la toma de la posta tres, encabezó la vanguardia y dio el grito de Abran paso al general!, con el cual se introdujo en el cuartel y enfrentó valientemente al enemigo; en el tiroteo, cayó mortalmente herido.

Honrando al combatiente

El 26 de julio de 1954, un año después de los acontecimientos del Moncada, nuevamente se estremecieron las calles santiagueras.

Luego de una misa en honor y memoria a los jóvenes caídos, cerca de un centenar de personas arengadas por René Guitart, padre de Renato, y también la combatiente santiaguera Gloria Cuadras, realizaron una peregrinación hasta el Cementerio Santa Ifigenia.

Luego de franquear a los soldados apostados en las calles, se detuvieron a la entrada, pues varias ametralladoras habían sido emplazadas; solo dejaron pasar a René, y una vez dentro cogió las flores y las repartió en todas las tumbas.

Los soldados se le acercaron y le preguntaron: ¿Las flores no eran para Renato? René, sobreponiéndose al dolor les respondió: ¿Ustedes le tienen miedo a los muertos? Yo no he puesto granadas, solo he puesto flores.