Por sus extensos viajes de exploración y sus relevantes estudios científicos, al naturalista alemán, Alejandro de Humboldt, se le conoce como el último científico universal.
Desarrolló una labor de tal alcance que hoy llevan su nombre multitud de accidentes geográficos, como la corriente fría que recorre la costa de Perú, e incluso un cráter en la Luna.
Nacido el 14 de septiembre de 1769, el también astrónomo y humanista mostró desde pequeño una notable inclinación hacia las ciencias naturales y la geografía, lo que lo condujo a recorrer a pie la costa del Mediterráneo, desde Marsella hasta Barcelona.
Alejandro de Humboldt adoraba la naturaleza y consideraba que la ciencia debía servir a la filosofía. La naturaleza para mí no son solo fenómenos objetivos, sino un espejo del espíritu del hombre, comentó en una ocasión.
El segundo descubridor de Cuba
En sus 89 años de vida, Alejandro de Humboldt recorrió decenas de países, incluído Cuba. Se le considera el segundo descubridor de la isla, pues reveló sus verdaderas características geográficas, al recorrer los alrededores de La Habana y del valle de Güines, al tiempo que exploró los cayos, ensenadas y cabos de la costa sur del país.
Durante su tránsito por el territorio nacional, recopiló muestras de plantas y animales, anotó particularidades del clima y se interesó por el trabajo en los sectores agrícola y azucarero.
En su larga vida, Alejandro de Humboldt escribió cerca de 50 mil cartas a científicos y amigos.
Con su fallecimiento en 1859, la ciencia comenzó a especializarse. Decía adiós el último científico que abarcó todas las ramas del saber.