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Carlos del Porto Blanco

El Gobierno cubano ha establecido a la Innovación como uno de sus pilares. Cuba no posee la extensión territorial de Rusia, ni la población de a India o los recursos energéticos de Kuwait. En el mundo convulso y contradictorio que nos tocado vivir, cada país debe su desarrollo a partir de sus riquezas propias. Nuestro archipiélago está inmerso en esa tarea, enfrentándose a la hidra de las mil cabezas corporizada en la guerra económica que nos impone el Gobierno estadounidense.

La Isla posee reservas significativas de minerales vitales para la sociedad contemporánea como el níquel y el cobalto; abundante radiación solar que se convierte en energía eléctrica, entre otros recursos. Pero el recurso mas importante es el ser humano con conocimiento. Una de las primeras medidas tomadas por la Revolución triunfante fue la Campaña de Alfabetización, posteriormente se realizaron las campañas para obtener el sexto y el noveno grado. El país se convirtió en una gran escuela. El paralelo, desde el 1960 cuando Fidel expresó que: “Cuba debe convertirse en un país de hombres (y mujeres) de ciencia”, comenzó un proceso de creación y consolidación de centros científicos y de investigación. Que ha colocado a la Ciencia Cubana en un escalón muy por encima del que debía ocupar según su nivel de desarrollo económico.

Para innovar hay que estar dispuesto a cambiar de opinión. Eduard Punset

El libro que reseñó hoy, aborda temas relacionados con lo mencionado: La ciencia y la tecnología como procesos sociales. Lo que la educación científica no debería olvidar, del profesor e investigador de la Universidad de la Habana, Jorge Núñez Jover, publicado por la Editorial Félix Varela en el 1999, con una segunda edición en el 2007, a la que me referiré.

La obra es una colección de ensayos que pueden ser leídos de manera independiente. El primero de estos textos, “De la ciencia a la tecnociencia: pongamos los conceptos en orden”, es importante porque conceptualiza términos como ciencia, tecnología, técnica, tecnociencia. El segundo ensayo, “Tratando de conectar las dos culturas”, es de una importancia capital, toca la relación entre las ciencias exactas, naturales y técnicas con las sociales; el proceso de institucionalización de la ciencia. El tercero de los escritos, “La industria científica se transforma”, menciona los cambios operados en la Filosofía y la Sociología de la ciencia, y aborda el contexto de la mundialización.

El cuarto texto, “Rigor, objetividad y responsabilidad social: la ciencia en el encuentro entre ética y epistemología”, se adentra en el dominio de la ciencia y la tecnología, sus enfoques, y si son neutrales. El quinto ensayo, “Comunidades científicas: ethos y paradigmas”, aborda el ethos de la ciencia, la sociología y la cientometría. Y se cierra el libro con “Innovación y desarrollo social: un reto para la Ciencia, Tecnología y Sociedad”, se trabajan el tema de la investigación y desarrollo en América Latina, el Neoliberalismo, ciencia y tecnología y se debate sobre el desarrollo, la ciencia y la tecnología.

Como acierto se puede señalar que cada ensayo culmina con abundante bibliografía que permite a los interesados profundizar en los temas de su interés. Es un texto recomendable para los estudiantes que cursan las asignaturas de metodología de la investigación o similares. El lector se percatará que las estadísticas que se mencionan sólo tienen valor como referencia o para estudios monográficos, pues son de hace más de 30 años. Un detalle interesante es que en la fecha de elaboración de los ensayos, no se percibía que China se convertiría en la gran potencia científica que ha ido destronando a los Estados Unidos en muchos campos del saber.

El autor en la introducción establece que “Cada uno de los ensayos, puede ser leído por separado y en cualquier orden, aunque la secuencia en la que aparecen en el libro nos parece la más indicada. El lector encontrará que algunos temas son retomados en más de un lugar y por ello algunas ideas están reiteradas. Fue imprescindible hacerlo así para garantizar la autonomía relativa de los diferente ensayos”.

No quiero culminar esta columna sin mencionar algunas ideas relacionadas con lo tratado en este libro, por la vigencia que tienen en la actualidad para la sociedad global y la cubana en particular.

La Investigación, Desarrollo e innovación, I+D+i son trascendentales entre otras cosas por facilitar la: Competitividad económica, que no es más que la capacidad de un país o empresa para innovar determina su posición en los mercados internacionales. Se fortalece la soberanía tecnológica y reduce la dependencia de importaciones. Estimula la Generación de empleo cualificado, Los proyectos de desarrollo tecnológico crean puestos de trabajo especializados, elevando el nivel de formación y las capacidades técnicas de la población. Se mejora de la calidad de vida, a partir de las innovaciones médicas, energéticas y ambientales que permiten soluciones más seguras, limpias y eficientes, impactando directamente en la salud; y se fortalece la Resiliencia ante crisis, que nos acechan hoy en día por los cuatro costados.

La innovación fortalece la capacidad de adaptación frente a disrupciones como pandemias, crisis energéticas o cambios en las cadenas de suministro; pero existen desafíos, entre los que se pueden mencionar los siguientes:

Aspecto Oportunidad Riesgo
Concentración global de innovación Países líderes generan patentes y publicaciones de alto impacto Economías periféricas aportan menos del 1 % en innovación
Transferencia tecnológica Convertir investigación en aplicaciones comerciales Brecha entre descubrimiento científico y aplicación práctica
Equilibrio ecosistémico Políticas públicas basadas en datos empíricos Desajustes entre capacidades de investigación y producción

La trascendencia de la I+D+i en la sociedad actual radica en su capacidad de transformar conocimiento en soluciones reales, equilibrando competitividad económica con justicia social y sostenibilidad ambiental. Debe ser el motor que conecte ciencia, tecnología y sociedad, y su ausencia compromete el progreso colectivo. Para algunos esta idea puede resultar utópica, quizás lo sea. Pero nos ayuda a caminar, la única forma de que haya caminos para transitar