La Habana, Cuba. – La doctora Niurka Agramonte Valle, de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Pediátrico Provincial José Martí Pérez, de Sancti Spíritus; es una pediatra y madre que, paradójicamente, ha entregado más horas a los niños que a sí misma.
Desde hace más de 30 años, a esta especialista en Neonatología, en Cuidados Intensivos Pediátricos y de segundo grado en Pediatría le acompañan la paciencia, los conocimientos y la pericia para realizar diagnósticos certeros. A pesar de que ha vivido y oído de todo en sus días de doctora, a lo único que no se acostumbra —dice— es a la voz desgarradora de una madre pidiéndole que salve a su hijo.
Desde hace más de 25 años la doctora Niurka Agramonte trabaja en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Pediátrico Provincial José Martí, de Sancti Spíritus.
La práctica médica y la sensibilidad que viene en el ADN de la profesión, le allanaron el camino para devenir en profesora auxiliar y formadora de muchísimos residentes, en una de las expertas de la comisión del niño crítico y en la subdirectora del Hospital Pediátrico por varios años.
Amor por las infancias del mundo
La doctora, asignada al frente de la Pediatría en Santi Spíritus durante la pandemia de la covid, libró junto a otros profesionales mil batallas por la salvación de muchos niños; y también por sí misma, cuando el SARS-CoV-2 la convirtió en paciente y en una de las personas por las que más rogó el pueblo espirituano durante los 14 días que permaneció en estado crítico en la Unidad de Cuidados Intermedios y en la de Intensivos del Hospital Provincial General Provincial Camilo Cienfuegos.
Siempre que la doctora Niurka Agramonte sonríe, nace, y en su arcoíris de ternura caben todos los niños del mundo; tan es así que en 2010 asumió la Coordinación de la Brigada Médica Cubana en la Misión Niño de Jesús, en el estado de Miranda, Venezuela, y luego, estuvo al frente del Servicio de Neonatología en el Hospital Materno Doctor Osío, de Cúa, en el municipio de Rafael Urdaneta.
Mozambique, es otra línea de color en el arcoíris solidario de la pediatra espirituana, quien llegó a Maputo el 8 de marzo de 2024 y todavía permanece allí. “Al principio fue difícil insertarnos en el colectivo de trabajo de la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Central de Maputo, nos estaban evaluando constantemente desde el punto de vista profesional, hasta que logramos convencer con nuestro ejercicio diario.
Desde Maputo, ciudad mozambicana rodeada de mares, la doctora Niurka Agramonte describe —vía WhatsApp— lo que significa un día de recorrido por las comunidades más vulnerables. Bajo la sombra de un árbol y sobre la misma arena los colaboradores cubanos plantan la consulta y, al minuto, niñas y niños abrazan a Niurka como en una ronda infantil. Hay bullicio, hay risas; la doctora quiere eternizar el momento y lo hace en una foto que habla más que mil palabras.