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La Habana, Cuba. – El presidente Luiz Inácio Lula da Silva formalizó este domingo su candidatura para otro mandato, con lo que toma largada una reñida lid cuyo desenlace importa a toda América Latina.

Luego de los triunfos ultraderechistas registrados en los recientes comicios en Perú y Colombia, precedidos de los de Honduras, el giro de la región hacia el conservadurismo más reaccionario, se ha ido consolidando.

El Gigante sudamericano desarrollará la última elección presidencial de este año, y muchos aspiran a que marque la diferencia. El contexto es agresivo, en medio de un discurso satanizador del progresismo echado a rodar desde Washington, y que ya ha valido las maniobras manipuladoras contra todo lo que no sea la más rancia derecha.

De hecho, la candidatura de Lula se ha formalizado poco después de la acción irrespetuosa del presidente argentino Javier Milei, quien vituperó de Lula en su propio suelo para ensalzar al opositor Flávio Bolsonaro.

De una campaña en otra

El juego sucio ha sido una de las marcas de los comicios recientes en Latinoamérica. Abelardo de la Espriella asume la presidencia de Colombia luego de denuncias del mandatario Gustavo Petro, de irregularidades que llevaron a su proclamación con menos de un punto sobre el candidato del Pacto Hístórico, Iván Cepeda.

A Brasil, Milei fue a hacer campaña ilegal a favor de Flavio, uno de los hijos del exmandatario Jair Bolsonaro, y quien procura el caudal de votos que mantiene el padre pese a su mal gobierno.

Pero ha habido otras interferencias, como la elevación por Donald Trump de los aranceles a los productos brasileños que llegan a los mercados estadounidenses.

Con ello busca restar a Lula el favoritismo con que cuenta frente a Flavio. Todavía se verán otras jugarretas de aquí a octubre, fecha de la votación. Estados Unidos se empeñará en ello, de modo de anotarse otro aliado incondicional en la región.