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Aunque la cautocristense Claribel Verdecia Gallardo tuvo sus dudas, siguió los argumentos de su esposo Alfredo y juntos organizaron su nuevo quehacer. Lograron crear una parcela agrícola de referencia.

Asentados en la comunidad de Babiney, a medio camino entre las ciudades de Bayamo y Holguín, el empeño y el aprendizaje se impusieron.

Cuenta la granmense que primero recogieron obsoletos utensilios y limpiaron las malezas; después, roturaron la tierra con azada y levantaron canteros lineales. Comenzaron, entonces, las tareas más exigentes: sembrar, irrigar, fertilizar y fumigar las plantaciones.

Todo, con un concepto claro y definitorio: nada de químicos industriales. Pura ecología, subraya sonriente Verdecia Gallardo. Aquel traspatio, que por años estuvo lleno de cachivaches, yerbas y vectores, se transformó, para bien del autoabastecimiento y las finanzas familiares, y la economía comunal.

Trabajo en casa

La idea de cultivar vegetales en su propiedad, entusiasmó al matrimonio granmense de Claribel y Alfredo. Residen en Babiney, núcleo de tradiciones e historias costumbristas y patriotas en las llanuras del Cauto.

Dado su entorno rural y experiencias agropecuarias, el fomento de un patio agroecológico se forjó por buen camino, admite la voluntariosa dama. Iniciaron plantando tomates y pepinos.

Señala que al constatar avances, prosiguieron con siembras de lechuga, ajíes, frijoles, zanahorias y remolachas, en pequeños volúmenes. Amplía que no querían arriesgar inversiones, por eso iban de poco a poco con la extensión.

Por su utilidad, al lado de las cercas alambradas plantaron plátanos, anón, ciruela y guanábana. Y en recipientes metálicos y plásticos colocaron plantas medicinales: albahaca, aloe vera, salvia, menta y jengibre. Variedad para escoger, apunta feliz Claribel Verdecia.

Cultivos rentables

Esfuerzos y resultados van de la mano en muchos de los patios de agricultores de Granma. La cautocristense Claribel Verdecia Gallardo señala que no conocía sus potencialidades personales y ratifica que con rigor y sistematicidad se llega lejos en el ámbito de los cultivos intensivos.

Tras adaptarse a los instrumentos, los productos biológicos y las atenciones culturales, las faenas se tornan más fáciles; y la práctica hace evolucionar pensamientos y proyecciones. Ocurre así en la parcela de Verdecia Gallardo. Hace un quinquenio que optaron por esa forma productiva.

Trabajan al alba y al atardecer. En el intermedio, se ocupan del hogar o de resolver logísticas. Claribel y Alfredo se han convertido en efectivos comercializadores de viandas, hortalizas, granos y frutales.

Lo hacen para su comarca. Están conscientes de su utilidad y los dividendos que aportan.