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Carlos del Porto Blanco

“Fue el 15 de junio de 1767 cuando Cósimo Piovasco de Rondó, mi hermano, se sentó por última vez entre nosotros. Lo recuerdo como si fuera hoy. Estábamos en el comedor de nuestra villa de Ombrosa, las ventanas enmarcaban las espesas ramas de la gran encima del parque. Era mediodía, y nuestra familia por tradición se sentaba a la mesa a aquella hora, a pesar de estar ya difundida entre los nobles la moda, procedente de la poca madrugadora Corte de Francia, de comer a media tarde, Recuerdo que soplaba viento del mar y las hojas se movían. Cósimo dijo “¡He dicho que no quiero y no quiero!”, rechazó el plato de caracoles. Nunca se había visto una desobediencia tan grave”. Así comienza la novela El barón rampante del escritor italiano Italo Calvino.

Esta es una novela espléndida que reúne fantasía e historia, en un relato divertido, ameno, conmovedor y humanista. La obra es la parábola de una vida en rebeldía, en una época de profundos cambios. Es el abandono de una vida privilegiada para adoptar preceptos propios y reglas autoimpuestas, y buscar la manera de ser consecuente con esa decisión a pesar de las dificultades y la desaprobación de los demás.

Toda historia no es otra cosa que una infinita catástrofe de la cual intentamos salir lo mejor posible. Italo Calvino.

El periodista y escritor italiano Italo Calvino, nació en Santiago de las Vegas, La Habana, Cuba, el 15 de octubre de 1923 y murió en Siena, Italia, el 19 de septiembre de 1985. Su escritura se dirigió fundamentalmente a los cuentos y novelas. Entre sus obras más conocidas se incluyen la trilogía Nuestros antepasados (1952-1959), la colección de cuentos de Las cosmicómicas (1965) y las novelas Ciudades invisibles (1972) y Si una noche de invierno un viajero (1979). Admirado en todo el mundo, fue el escritor italiano contemporáneo más traducido en el momento de su muerte.

Un resumen de la obra puede ser el siguiente:  A todos los niños les gusta trepar a los árboles. En 1767, el jardín de los Piovasco di Rondò se podía atravesar de punta a punta caminando por sus ramas, y también se podía llegar a cualquier sitio de la villa de Ombrosa, un territorio situado en la frondosa Liguria del siglo XVIII, de ese modo. Lo que diferencia al niño de doce años Cosimo, heredero de la baronía de Rondò, de los demás niños es que él subió… pero no volvió a bajar.

En una familia llena de excéntricos: la hermana mayor, que es un bicho raro; el padre, un sinsustancia eclipsado por su señora esposa; está, apodada la Generala, una prusiana de modales prusianos; su tío, el Caballero Abogado Enea Silvio Carrega, un abogado e inventor que residió en el Imperio otoman, según dicen, al servicio del sultán, y que siempre viste a la turca, Cosimo se lleva la palma. Aunque al principio su aventura parecía un capricho infantil, pasaron los días y después los meses, y Cosimo se fue adaptando cada vez más a la vida en los árboles.

El barón rampante está narrado por Biaggio, el hermano pequeño de Cosimo. En el momento en que transcurre la acción, Biaggio tiene ocho años, pero recuerda los acontecimientos siendo ya adulto, lo que le permite describir la situación y a los miembros de su familia de una forma certera, ingeniosa y mordaz.

La rebelión de Cosimo, que le lleva a subir a los árboles, no es más que el principio. Le esperan una serie de aventuras, que contrastan con la cotidianidad de la vida de su hermano pequeño. Cada miembro de la familia reacciona de un modo diferente a la situación del primogénito, pero el lector se siente identificado con Biaggio, que va experimentando preocupación, tristeza, envidia, alivio…

Italo Calvino logra que esta historia, tan surrealista, sea completamente creíble. La narración, fluida y muy cuidada, nos va mostrando al curioso elenco de personajes, las costumbres de la época y la peculiar vida del barón rampante.

Dejo como tarea un diálogo de Cósimo con su padre, en él se evidencia el final de una época y el inicio de otra:

-He oído que te afanas por el provecho común.

-Me despierta interés la salvaguarda de los bosques donde vivo, señor padre.

-¿Tú sabes que podrías mandar en la nobleza vasalla con el título de duque?

-Sé que cuando tengo más ideas que los demás, doy a los demás estas ideas, si las aceptan; y esto es mandar.

-¿Querrás ser digno del nombre y del título que llevas?

-Trataré de ser lo más digno que pueda del nombre de hombre, y lo seré también de cada atributo suyo…

Es una novela que se disfruta, y que los invito a su lectura.

La obra puede ser descargada en: https://portalacademico.cch.unam.mx/materiales/al/cont/tall/tlriid/tlriid4/circuloLectores/docs/el-baron-rampante.pdf

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