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La Habana, Cuba.- Precedida de amplias expectativas y rodeada de fuertes presiones, está programada para este martes una nueva ronda de negociaciones indirectas entre Washington y Teherán que debiera allanar el camino a un entendimiento.

En cualquier caso, sin embargo, hallar vías al menos para un acuerdo pasaría por una actitud menos «impositiva» de Estados Unidos: todas las tensiones fabricadas en torno al tema nuclear e Irán, parten de la negativa de la Casa Blanca y Occidente a que la nación persa produzca uranio enriquecido con fines pacíficos, bajo el argumento de que pudiera facilitar la producción de armas de destrucción masiva.

No pueden olvidarse los bombardeos estadounidenses e israelíes del año pasado sobre las tres principales plantas de enriquecimiento de uranio de Irán, luego de que la Organización Internacional de la Energía Atómica dejase entrever que ese país «podía» fabricar armas nucleares.

Chance a la paz

Las conversaciones indirectas de Estados Unidos e Irán debieran conducir a una retoma de las negociaciones. Teherán ha dicho que acude con iniciativas reales para alcanzar un acuerdo justo y equilibrado, pero, hasta hoy, Washington ha aspirado a una disminución radical del uranio que el país persa enriquece con fines pacíficos, o al cese total de esa industria. Ahora, Tel Aviv también presiona.

Expertos iraníes con similares de la Organización Internacional de la Energía Atómica sostuvieron la víspera un encuentro técnico exhaustivo, como antesala de la cita.

Pero no cesan las amenazas militares de Washington, que ya ha dado orden para que navegue hacia el Medio Oriente su portaviones insignia, el Gerald Ford, al que releva de las funciones intervencionistas que le había encomendado en el Caribe.

Irán asegura que lleva propuestas a la cita: pero no sucumbirá ante las amenazas estadounidenses.