Compartir

La Habana, Cuba.- Una de las realidades que mejor exhibe la hipocresía e injusticia de la guerra contra el narcoterrorismo de Donald Trump, lo acaba de aportar la cartera de Defensa de México.

Un informe de su titular, general Ricardo Trevilla, asevera que casi el 80% de las armas cortas y largas incautadas en los meses recientes en su país, son de origen estadounidense.

El armamento ocupado pone de manifiesto, por un lado, los esfuerzos del ejecutivo de Claudia Sheinbaum en el combate a los grupos ilegales dedicados al tráfico de estupefacientes. Pero también queda de relieve la responsabilidad de Estados Unidos por la extensión del flagelo más allá del consumo en ese país.

Según el Ministro mexicano, fueron asegurados fusiles, lanzagranadas, lanzacohetes y ametralladoras de distinto calibre obtenidos de fábricas en el sur estadounidense, algo que ha sido reiteradamente denunciado por México.

La paja en el ojo ajeno

Este conocido refrán languidece ante la falacia de la cruzada estadounidense, usada como mampara para un intervencionismo militar directo que ya ha sido demostrado con creces.

Armas supuestamente en desuso alimentan, desde el propio territorio de Estados Unidos, a los grupos ilegales que Washington dice combatir, mientras prosigue el despliegue de su parafernalia bélica en Latinoamérica y el Caribe.

Un mensaje publicado por el Comando Sur anunció hace dos días que se mantiene su invasiva presencia en aguas caribeñas. Al propio tiempo, el presidente Donald Trump advirtió que planea lanzar ataques terrestres contra objetivos que su país vincule con el narcotráfico.

Más de un centenar de personas han resultado asesinadas ya en más de 40 bombardeos a supuestas «narcolanchas» en el Caribe y el Pacífico. Trump vuelve a afirmar que ahora será por tierra. La región sigue bajo amenaza.