Carlos del Porto Blanco
Las usinas jurídicas del Pentágono están trabajando en las últimas semanas a todo gas. El pasado 4 de diciembre de 2025, el presidente Donald Trump publicó la Estrategia de Seguridad Nacional 2025 y el 24 de enero del 2026 se presentó la Estrategia de Defensa Nacional Ya le dediqué un espacio al primer documento, en esta ocasión escribiré sobre este último.
No hay nada que la guerra haya conseguido que no hubiésemos podido conseguirlo sin ella. Havelock Ellis
El 24 de enero, el Departamento de Guerra de Estados Unidos publicó la Estrategia de Defensa Nacional (National Defense Strategy o “NDS”) de la administración Trump. Es una derivación en materia de política de defensa de la Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) elaborada por la Casa Blanca con carácter interministerial. La finalidad de este documento —relativamente breve para tratarse de un texto doctrinal (35 páginas)— es aplicar las grandes líneas de la NSS publicada en diciembre. Este texto refleja e insiste en las prioridades de la presidencia de Donald Trump, como expresó el ministro de guerra, Pete Hegseth. También deja ver las rivalidades que existen entre las diferentes corrientes de pensamiento del Pentágono, las que tratan de influir en la política militar de la Casa Blanca.
La National Defense Strategy (NDS) 2026 redefine las prioridades militares de los Estados Unidos bajo la administración Trump: enfatiza la defensa del territorio nacional, reduce la importancia de China como amenaza principal, exige mayor responsabilidad de los aliados y omite temas como el cambio climático y Taiwán. Se evidencia un giro hacia la defensa interna y redistribución de responsabilidades internacionales, alejándose de la visión globalista previa. Esto es una evidencia de que el Imperio se retrae a lo que considera su espacio vital (la zona entre las dos grandes masas de agua que la separan de Asia y Europa), ante la certeza de que tiene que compartir cuotas de poder con otras potencias. Ese enfoque puede fortalecer la seguridad doméstica, pero también genera incertidumbre en las alianzas estratégicas existentes y en la capacidad que tiene Estados Unidos de liderar frente a las amenazas globales.
El propósito del documento es establecer el marco de planificación en el campo de la defensa para los próximos años. Su enfoque político refleja la doctrina “America First”, priorizando seguridad interna y redistribuyendo cargas hacia aliados.
Los principales elementos de la Estrategia son: 1. Seguridad Nacional y Hemisférica, donde se refuerza la defensa del territorio estadounidense contra amenazas directas, y una mayor atención a la seguridad en el hemisferio occidental, incluyendo la cooperación con países vecinos. 2. China. En este punto se reduce el énfasis en ese país como amenaza central, a diferencia de estrategias anteriores y se reconoce su influencia global, pero se busca un enfoque menos confrontacional.
El punto 3. Rusia, sigue siendo considerada como un actor hostil, se hace énfasis en la disuasión militar y el apoyo a los aliados europeos. 4. Irán y otros actores regionales, se mantienen como foco de preocupación por su programa nuclear y actividades regionales, subrayando la necesidad de contener las amenazas en el Medio Oriente y 5. Aliados y socios, la estrategia exige que los aliados estadounidenses asuman más responsabilidades en seguridad regional y de esa forma la nación norteña pueda reducir los costos y los compromisos directos con ellos, fomentando la autosuficiencia de socios estratégicos.
En la lógica del Occidente Colectivo prima el paradigma de las esferas de influencia: la voluntad de controlar el espacio continental según una lógica de acceso facilitado —y de exclusión de los adversarios de Estados Unidos. Esto se reafirma con fuerza, en la continuidad del “corolario Trump a la doctrina Monroe” ya presente en la NSS, que presentaba la supremacía regional como una prioridad estratégica. Se marca simbólicamente la preeminencia estadounidense con la utilización de un legado histórico. La primera parte del documento titulada “El entorno de seguridad”, se ilustra con un mapa del siglo XVII, probablemente copiado de “La América recién cartografiada” del geógrafo Josse de Hond, que traza las fronteras del continente americano a modo de portulano.
El documento se refiere a Groenlandia como «terreno clave» en el hemisferio occidental. «Garantizaremos el acceso militar y comercial de Estados Unidos a terrenos clave, especialmente el Canal de Panamá, el Golfo de América (Golfo de México) y Groenlandia«, dice el documento. El presidente Trump ha expresado repetidamente su interés en adquirir Groenlandia, incluida la discusión sobre la idea de comprar el territorio a través de Dinamarca, aunque los líderes de Groenlandia han rechazado los avances del líder republicano y afirmado que la Isla no está a la venta.
El enfoque de Trump en Groenlandia refleja las preocupaciones sobre la “influencia” rusa y china en el Ártico y el potencial estratégico y de recursos de la región. «Hemos visto crecer la influencia de los adversarios desde Groenlandia en el Ártico hasta el Golfo de América (Golfo de México), el Canal de Panamá y lugares más al sur. Esto no solo amenaza el acceso de Estados Unidos a un terreno clave en todo el hemisferio, sino que también deja a las Américas menos estables y seguras, socavando tanto los intereses de Estados Unidos como los de nuestros socios regionales«.
Se ordena al Departamento de Guerra que trabaje con el Departamento de Seguridad Nacional para asegurar las fronteras de los Estados Unidos y evitar los cruces ilegales y otras formas de infiltración. El documento también pide una acción más amplia en todo el hemisferio occidental para contrarrestar a las organizaciones “narcoterroristas”, priorizando el apoyo a los socios regionales y manteniendo la opción de una acción unilateral si es necesario. Además, enfatiza la seguridad de terrenos estratégicos en el hemisferio, incluyendo Groenlandia, el Canal de Panamá y rutas marítimas clave, diciendo que Estados Unidos no cederá el acceso militar o comercial y reafirmará la Doctrina Monroe.
Esa jerarquización no aporta nada fundamentalmente nuevo, pero recuerda que, si bien la presión sobre Groenlandia parece haber disminuido con las declaraciones de Trump en Davos, el control sobre ese territorio, al igual que sobre el resto del espacio regional, seguirá siendo una de las brújulas de esta administración y es muy probable que vuelva a aparecer en las agendas diplomáticas.
En cuanto a China y el Indo-Pacífico, el tono del documento está firmemente anclado en la idea de la estabilidad estratégica y el mantenimiento del statu quo. Retomando el vocabulario de la Guerra Fría, aparece una lógica de “distensión” (consolidación de bloques, medidas de reducción de riesgos y eludir el conflicto de forma estratégica) que de contención activa o retroceso. No obstante, se observa la voluntad manifiesta de mantener un sólido dispositivo de “denegación” a lo largo de la “primera cadena de islas”, que se refiere tanto a Japón como a Taiwán. Éstas se mantendrán protegidas por el Hegemón, todavía. Sin embargo, la NDS no ofrece una garantía incondicional de apoyo a la Isla, que nunca se menciona y que, a la lectura del documento, podría sacrificarse en aras de la estabilidad global.
Si bien la modernización militar y la influencia regional de Beijing todavía se describen como serios desafíos, la estrategia evita enmarcar la política de Estados Unidos en torno a la expectativa de un conflicto a corto plazo con China. En cambio, enfatiza la disuasión y evita que cualquier poder doblegue regiones clave o amenace directamente los intereses de los Estados Unidos. «Nuestro objetivo al hacerlo no es dominar China; tampoco es estrangularlos o humillarlos. Más bien, nuestro objetivo es simple: evitar que cualquier persona, incluida China, pueda dominarnos a nosotros o a nuestros aliados«.
En cuanto a Rusia, aunque se menciona —un poco más que en la NSS—, su carácter de “amenaza” se minimiza en gran medida, presentándose como algo que solo afecta a “los miembros orientales de la OTAN”, (Europa). Retomando un tópico utilizado a menudo por quienes tratan de minimizar la amenaza rusa, la NDS destaca la diferencia entre el PIB de la Federación y el de los aliados europeos de la OTAN, diez veces superior. Si bien es cierto que Rusia tiene “el mismo PIB que Italia”, como se suele decir, su producción es más estratégica (hidrocarburos, cereales, fertilizantes, defensa, mientras que los italianos son “autos de lujo y corbatas”), también Rusia ha transformado su economía en una economía de guerra desde 2022, y su presupuesto de defensa supera, en paridad de poder adquisitivo, al de toda la Unión Europea, mientras que sus capacidades convencionales la sitúan en equilibrio en una serie de ámbitos. Por último, su arsenal nuclear, con 1700 ojivas desplegadas y 3700 en reserva, es equivalente al de Estados Unidos.
La estrategia pide a los aliados de Estados Unidos que asuman una mayor parte de la responsabilidad de su propia defensa, particularmente en la lucha contra las amenazas de Rusia y Corea del Norte. Se alienta a los aliados europeos a asumir el liderazgo para disuadir a Rusia, mientras que se espera que Corea del Sur desempeñe el papel principal en la defensa contra la agresión de Corea del Norte, con las fuerzas estadounidenses brindando un apoyo más limitado. Rusia es descrita como una amenaza persistente, pero «manejable», mientras que Corea del Norte se aborda como una preocupación de seguridad regional.
Ucrania se menciona pocas veces, lo que sugiere un énfasis reducido en comparación con los documentos de política anteriores de los Estados Unidos. Si bien la estrategia reconoce la guerra en curso entre los dos países eslavos y señala que los aliados de la OTAN deberían tomar la iniciativa en el apoyo a la defensa de Ucrania, enmarca eso principalmente como responsabilidad de Europa. El documento afirma que mantener la paz en Ucrania y sus alrededores «requerirá liderazgo y compromiso de nuestros aliados de la OTAN» y que el apoyo de Estados Unidos será «crítico, pero más limitado«.
Este documento puede sorprender por sus silencios, en particular, sobre el núcleo duro de la política de defensa estadounidense: el formato de las fuerzas armadas y su financiación. Esto se aprecia sobre la base del reciente llamado a dotar al Pentágono de un presupuesto récord de 1.5 millones de millones de dólares en el 2027, sin que ese aumento se relacione con la política de priorización estratégica mencionada anteriormente.
Como una posible muestra de las divergencias políticas dentro del Departamento de Guerra, tampoco se dice nada sobre la evolución del formato de las fuerzas armadas estadounidenses ni sobre su capacidad para mantener la doctrina del doble teatro, es decir, la capacidad de Estados Unidos para librar más de una guerra al mismo tiempo, ¿le será posible hoy en día?, heredada de la Segunda Guerra Mundial.
Algunos pudieran haber esperado que la NDS también propusiera una “Revisión de la Postura Nuclear” en un anexo, y que se aclarara la doctrina nuclear estadounidense, especialmente tras las declaraciones de Donald Trump el año pasado sobre la reanudación de los “ensayos” de vectores. Sin embargo, el documento sigue siendo especialmente evasivo sobre ese tema, con solo un párrafo que ya no menciona explícitamente el concepto de “disuasión ampliada” que permite cubrir los intereses vitales de los aliados de Estados Unidos.
Los cambios claves es la estrategia del 2026 con respecto a la estrategia del 2022, NDS 2022, se tabulan a continuación.
| Tema | NDS 2022 (Biden) | NDS 2026 (Trump) |
| China | Principal amenaza estratégica | Menor énfasis, enfoque balanceado |
| Cambio climático | Reconocido como amenaza emergente | Eliminado del documento |
| Taiwán | Referencia explícita | No mencionado |
| Aliados | Cooperación amplia | Mayor carga sobre aliados |
| Defensa interna | Parte del enfoque | Prioridad central |
Las principales críticas que se le hacen al documento y los riegos que se le asocian, son los siguientes:
- Omisión del cambio climático: expertos advierten que ignora un factor de seguridad global.
- Ausencia de Taiwán: podría interpretarse como debilitamiento del compromiso con Asia-Pacífico.
- Mayor presión sobre aliados: riesgo de tensiones diplomáticas si países no cumplen expectativas
La evolución de la National Defense Strategy (NDS) entre los años 2018, 2022 y 2026 muestra un cambio profundo: de la competencia entre grandes potencias (2018), a un enfoque global y multidimensional con énfasis en China y el cambio climático (2022), hasta una reorientación hacia la defensa interna y la redistribución de responsabilidades internacionales (2026).
Comparación General
| Año | Administración | Enfoque Principal | Amenazas Clave | Rol de Aliados | Elementos Distintivos |
| 2018 | Trump (1er mandato, Secretario. Defensa Mattis) | Competencia entre grandes potencias | China, Rusia | Fortalecer alianzas, atraer nuevos socios | “Build a More Lethal Force”, reforma del DoD, disuasión global |
| 2022 | Biden | “Decisive decade”: seguridad global, democracia, clima | China (principal), Rusia, Irán, amenazas tecnológicas | Cooperación amplia, enfoque multilateral | Integración con Nuclear Posture Review y Missile Defense Review, reconocimiento del cambio climático como amenaza |
| 2026 | Trump (2do mandato) | Defensa del territorio y hemisferio occidental | Rusia, Irán, narcoterrorismo; menor énfasis en China | Aliados deben asumir más carga | “America First”, eliminación de Taiwán y cambio climático del documento, revitalización de la base industrial |
Los detalles claves por cada una de estas tres estrategias son los siguientes:
NDS 2018
- Contexto: Primer documento tras mandato congresional.
- Prioridad: Competencia con China y Rusia como desafío central.
- Objetivos:
- Construir una fuerza más letal.
- Fortalecer alianzas y atraer nuevos socios.
- Reformar el Departamento de Defensa para mayor eficiencia.
- Visión: Mantener a los Estados Unidos como potencia militar preeminente y sostener el orden internacional favorable.
NDS 2022
- Contexto: Joe Biden definió la década como “decisiva”.
- Prioridad: China como amenaza estratégica principal; Rusia como actor disruptivo.
- Objetivos:
- Proteger al pueblo estadounidense.
- Promover seguridad global y valores democráticos.
- Integrar defensa nuclear y antimisiles en la estrategia.
- Reconocer el cambio climático como factor de seguridad.
- Visión: Multilateralismo, cooperación internacional y enfoque en amenazas transversales (tecnología, economía, medio ambiente).
NDS 2026
- Contexto: Segunda administración Trump, con enfoque “America First”.
- Prioridad: Defensa del territorio nacional y hemisferio occidental.
- Objetivos:
- Disuasión frente a Rusia e Irán.
- Menor énfasis en China, sin mención a Taiwán.
- Exigir mayor responsabilidad de aliados en seguridad regional.
- Revitalizar la base industrial de defensa.
- Visión: “Peace through strength”, (Paz a través de la fuerza) enfoque realista y pragmático, reducción de compromisos globales.
Evolución Histórica
- 2018 – 2022: De una estrategia centrada en la competencia militar con grandes potencias a una visión más amplia que incluye clima, democracia y cooperación global.
- 2022 – 2026: Giro hacia el nacionalismo estratégico, con énfasis en defensa interna y menor compromiso internacional.
Se puede decir que la comparación muestra un ciclo pendular:
- 2018: Fuerza militar y alianzas.
- 2022: Multilateralismo y amenazas globales.
- 2026: Defensa interna y redistribución de cargas.
Esta evolución pudiera reflejar cómo la política exterior y de guerra de los Estados Unidos se adapta a las prioridades de cada administración, oscilando entre liderazgo global y enfoque doméstico. Sin embargo, otra lectura puede ser que, ante un mundo convulso, y con actores que piden u ocupan el lugar que consideran les pertenece en el mundo, el Imperio Estadounidense se retira a la posición que valora es la suya, la porción de tierra emergida entre los océanos Pacífico y Atlántico. Si se estudia el auge y la caída de los imperios, se apreciará esa regularidad.
Quiero terminar con una cita, de Antonio Gramsci, muy repetida en estos días, pero que considero que ilustra muy bien el contexto actual, “El viejo mundo se muere y el nuevo mundo trata de aparecer. En este claroscuro surgen los monstruos”.
Referencias.
- Rahman, B. (2026 01 24) Pentagon Reveals 2026 Defense Strategy: 4 Key Takeaways. Newsweek. 2026 enero 24. https://www.newsweek.com/pentagon-reveals-2026-defense-strategy-4-key-takeaways-11411386?utm_source=copilot.com
- DoW (2026 enero) 2026NDS. National Defense Strategy. Media.Defense.gov. https://media.defense.gov/2026/Jan/23/2003864773/-1/-1/0/2026-NATIONAL-DEFENSE-STRATEGY.PDF?utm_source=copilot.com
- 2026 U.S. National Defense Strategy. U.S. Naval Institute. https://news.usni.org/2026/01/24/2026-u-s-national-defense-strategy?utm_source=copilot.com