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La Habana, Cuba. – Gaza continúa como la expresión más cruda de la impunidad con que el sionismo, respaldado por Washington, intenta conseguir la hegemonía en el Medio Oriente.

El precario alto el fuego que entró en vigor desde octubre no ha detenido la agresividad de Tel Aviv, como tampoco acaba de permitir que los gazatíes obtengan la ayuda humanitaria que necesita, después de dos años de ataques de Israel que han dejado más de 65 mil muertos. Es un genocidio.

No obstante, Gaza es solo la expresión de un crimen continuado desde inicios del siglo pasado: la usurpación de su territorio al pueblo palestino.

El derecho a ser reconocido como un Estado fue reivindicado por la ONU desde 1974; pero el poder de veto de Washington ha impedido que se consuma esa decisión, lo que demuestra la connivencia entre el matón, y el mentor que lo protege porque cuida sus intereses en la zona.

Año agitado

El crimen contra Gaza es una expresión de la prepotencia de Tel Aviv y de su premier, Benjamin Netanyahu, y del deseo de completar la ocupación del territorio palestino. Pero ese no es el único propósito del sionismo y de Washington en la región.

Como punto focal de la resistencia, Irán sigue en la mira luego de los ataques israelíes a objetivos de su programa nuclear en junio y la respuesta de Teherán, lo que hizo temer una peligrosa guerra.

También hubo agresiones reiteradas de Tel Aviv a Líbano y Yemen para exterminar a los movimientos armados que se resisten a su poderío, mientras las maniobras de Occidente contribuyeron a la deposición de Bashar Al Assad en Libia. Ha sido un año particularmente tenso.

Ahora Donald Trump se disfraza de mediador cuyo plan es constantemente burlado por Israel. Lamentablemente, nada indica que 2026 será un año de paz para el Medio Oriente.

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