Aunque el territorio insular ubicado al sur de Cuba, se conoce como la Isla de la Juventud, esto no siempre fue así.

Si hacemos un poco de historia, podemos decir que por decisión de la Asamblea Nacional del Poder Popular recibió oficialmente ese nombre el 2 de agosto de 1978.

Así lo informó el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz durante el XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes celebrado por esos días. Se aprovechó la ocasión para reconocer la labor de miles de jóvenes que estudiaron en ese territorio y los que hicieron labores de restauración en el lugar tras el paso del huracán Alma.

Ahora viven en la Isla de la Juventud unas 86 mil personas y el territorio se conoce en diversas latitudes, pues gran cantidad de jóvenes de diversos países han estudiado en las escuelas del lugar.

Los diferentes nombres de la Isla de la Juventud

Foto/ACN

La historia de la actual Isla de la Juventud data de la época en que el Almirante Cristóbal Colón hizo su segundo viaje a estas tierras que estimó haber descubierto.

En esa época, los habitantes de este territorio le llamaban Ahao, Camaraco o Siguanea, pero Colón la denominó La Evangelista, cuando la vio por vez primera, el 13 de junio de 1494.

Luego, Diego Velázquez, el conquistador, la bautizó como Santiago y se le ha conocido también como Santa María, San Pauli, Colonia de la Reina Amalia e Isla de Pinos, nombre con el que aparece en los mapas desde 1529. Algunos autores han popularizado otros apelativos para ese lugar, como Isla del Tesoro, Isla de las Cotorras, Isla de los Piratas, Siberia de Cuba o Isla Olvidada.

Vínculo con la historia

Finca El Abra Foto/Islavisión

Para los cubanos, la Isla de la Juventud tiene gran importancia histórica, pues en ella estuvo en calidad de deportado nuestro Héroe Nacional José Martí, luego de cumplir parte de su condena a trabajos forzados en las canteras de San Lázaro, cuando era un adolescente.

También estuvieron presos en el llamado Presidio Modelo los revolucionarios que lucharon contra la dictadura de Gerardo Machado, en la segunda década del siglo XX y los asaltantes al Cuartel Moncada, encabezados por el joven abogado Fidel Castro.

El joven Martí estuvo desde el 13 de octubre de 1870 hasta diciembre de ese año en la finca El Abra, propiedad de la familia Sardá, que lo acogió hasta que volvió unos días a La Habana, para seguir viaje a España como deportado.