La Habana, Cuba. La Habana debía volver hoy al camino hacia la nueva normalidad. Sin embargo, la terca realidad obliga a continuar otros 15 días bajo restricciones que pueden parecer molestas, pero que son las que en definitiva van a salvar vidas.

El nuevo coronavirus, ese enemigo invisible y mortal, sigue dando guerra en la capital y amenaza con volver a regarse por todo el país.

Esta ciudad, ya se ha dicho, es el epicentro de la enfermedad y buena parte de los contagios actuales en las provincias están asociados a esta urbe, por eso resulta tan importante controlar aquí la pandemia.

Ese control es lo único que permitirá preservar vidas, regresar a una normalidad diferente y poner otra vez en funcionamiento a la maquinaria económica, golpeada doblemente por la Covid-19 y por el lazo que desde el Norte nos aprieta el cuello.

La única vacuna

Es cierto que cuando uno mira alrededor, Cuba ha sido más efectiva en estos seis meses de enfrentamiento al nuevo coronavirus.

Sin embargo, aún aquí mueren personas y los contagios tienen una tendencia irregular, pero alcista.

Los números demuestran que estamos lejos de ganar esta guerra, pues hay 18 eventos de transmisión local, diez de ellos en La Habana, donde además están abiertos 157 controles de foco.

Esas cifras comprueban la responsabilidad de los habaneros que necesitan de la vacuna de la disciplina, el único fármaco preventivo que existe hasta ahora.

De la manera en que en la capital seamos responsables, dependerá el regreso más o menos rápido a la nueva normalidad, porque usando un manido símil beisbolero, en La Habana es donde hoy se decide este mortal juego.

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