Hace unas semanas, de regreso a casa, me detuvo en plena calle un grupo de libros expuestos por un vendedor ambulante, entre ellos escogí, Ciencia moderna: universo, materia y vida, de la Editorial Academia que fue publicado en el 2012. A él dedicaré la columna de hoy.
Los protagonistas de la columna de hoy son unas entidades biológicas que desafían las categorías simples de lo vivo, los virus. No son células, no realizan metabolismos propios y, sin embargo, pueden desencadenar efectos colosales en la biosfera y en la vida.
LUCA, Last Universal Common Ancestor (último antepasado común universal), o Último Antepasado Universal (LUA, last universal ancestor) y último ancestro común (LCA, last common ancestor) o simplemente ancestro universal.
Hoy traigo a la columna un libro que tiene el mérito de haber sido escrito por uno de los investigadores más importantes de la primera mitad del siglo XX en las ciencias de la vida. Hablo de El origen de la vida, del biólogo y bioquímico soviético, Alexander Oparin.