La Habana, Cuba. – Cuando Yuri Gagarin rompió el mito del Cosmos, Valentina Tereshkova era miembro de un club de paracaidistas y se sentía feliz en los buenos descensos.
Hacía mucho, Valia miraba al cielo y las nubes para luego echar a volar los sueños, desde su puesto de obrera textil en un poblado cercano al Volga.
Se presentó a examen para cosmonauta y, a despecho de quienes dudaban de su osadía, fue seleccionada entre más de 400 aspirantes y cinco finalistas para pilotar el Vostok 6; el 16 de junio de 1963, se convirtió en la primera mujer en traspasar los límites del cielo.
En la nave, Valentina Tereshkova dio 48 vueltas alrededor de la Tierra en tres días en el espacio extraterrestre; después dijo: “Los días y las noches eran muy cortos, 40 minutos; en la séptima ocasión trasmití un saludo al pueblo de Cuba”.
La Gaviota
Valentina Tereshkova tenía 26 años cuando se convirtió en la primera mujer cosmonauta del mundo; a su regreso a la Tierra, expresó: “En el Cosmos la persona piensa en su bello planeta, a donde desea regresar a toda costa”.
La Gaviota, como se le llamó, también convocó al cuidado del globo terráqueo y a no permitir que la Tierra, limpia y celeste, fuese manchada por las cenizas de la guerra atómica.
En su primera visita a Cuba, a menos de cuatro meses del vuelo al Cosmos, Valentina Tereshkova fue acogida por el pueblo y recorrió lugares de interés; en una entrevista manifestó: “Me siento en Cuba como en mi propio hogar”.
Retornó en 1974 invitada al II Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas donde destacó que las cubanas hacían un gran aporte al desarrollo del país y mantenían alta la bandera de las tradiciones revolucionarias.